Opinión | Editorial
Ejemplo de solidaridad
La generosidad de la ciudadanía no se corresponde, sin embargo, con la escasa aportación de las administraciones
Pese a que el auge de la ultraderecha en el mundo occidental está esparciendo un discurso contrario a la solidaridad con los más desfavorecidos, sean estos víctimas de tragedias inmediatas, de prolongadas situaciones de pobreza o migrantes que arriban a las fronteras de los países más ricos, es una buena noticia descubrir que el altruismo de la ciudadanía española crece y aumentan también sus aportaciones económicas a las organizaciones que atienden a esas personas necesitadas. Según la Asociación Española de Fundraising, un 38% de los españoles mayores de 18 años dio dinero en 2024 a alguna oenegé mientras que hace una década ese porcentaje apenas llegaba al 25%. Seis de cada diez españoles asegura, además, haber colaborado puntualmente en alguna ocasión. La generosidad de la ciudadanía no se corresponde, sin embargo, con la escasa aportación de las administraciones. La ayuda al desarrollo del Gobierno está todavía estancada en un 0,25% del PIB, cuando lo prometido desde hace años es llegar al 0,7%, mientras que la contribución de las autonomías es variada y oscila desde los 29,62 euros por persona de Navarra a los 0,68 euros de Madrid. Todos podrían ser más generosos, algo que los ciudadanos no se lo reprocharían a sus gobernantes, ya que el 74% se manifiesta a favor de destinar una parte del dinero público a colaborar con los países más necesitados. No parece haber calado aquí el ejemplo de la Administración Trump que ha desmantelado USAID, su agencia estatal de ayuda al desarrollo, lo que parece inspirar una tendencia internacional que los españoles rechazan.
Se podría asegurar que la ciudadanía española camina a contracorriente o que es inmune a los discursos de insolidaridad y odio que propagan los grupos ultras. Algunas formaciones de ultraderecha han llegado incluso a organizar campañas de desprestigio, alimentadas con noticias falsas, contra Cruz Roja, porque atiende a personas migrantes. Y se trata de una de las oenegés más veteranas y prestigiadas en el mundo entero. En España, en el ejercicio fiscal de 2023 hubo 4,2 millones de contribuyentes que comunicaron a la Agencia Tributaria que habían realizado aportaciones a entidades sin fines lucrativos, mientras que tan solo seis años antes, la cifra de donantes no superaba los 3,8 millones. Las más solidarias económicamente, las mujeres, ya que un 60% de las contribuciones tienen origen femenino. Los jóvenes participan más en las acciones directas. La Navidad suele ser uno de esos momentos en que las donaciones crecen, en buena medida porque se hacen campañas específicas para recaudar fondos para causas solidarias. De hecho, en diciembre las organizaciones sin ánimo de lucro recaudan un 20% más que el resto del año. No obstante, las cifras que manejan las organizaciones muestran que el ritmo de crecimiento de las donaciones es cada vez menos intenso, aunque tratan de desvincular este hecho de los discursos insolidarios y del clima de sospecha contra las oenegés que hace tan solo tres años no existía. Pero hay que estar atentos. La amplia solidaridad ciudadana es causa de orgullo, pero debe de ser también un llamamiento permanente a trabajar para que no decaiga.
Suscríbete para seguir leyendo
- Inditex cierra otra tienda en Zaragoza: la ciudad se queda sin ningún local de una de sus firmas más icónicas
- Adiós a uno de los eternos problemas del bus en Zaragoza: fin al lío del cambio en efectivo
- Isabel Díaz Ayuso ya tiene restaurante favorito en Zaragoza: 'Muchas gracias por visitar nuestra casa
- Este es el colegio de Zaragoza que ha vuelto a ganar un premio nacional de competencias digitales
- La A-23 pierde un emblema de la gastronomía entre Zaragoza y Huesca: cierra un mítico restaurante tras 25 años
- Acuerdo para la salida de Bazdar: se va cedido al Jagiellonia polaco
- Kashmir, la tienda vintage en el centro de Zaragoza que fabrica sus propios bolsos: 'Si puedo vivir de esto y alimentar a mis hijos, es suficiente
- Ramón Lozano no se presenta a trabajar y agudiza la crisis en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza
