Opinión | Sala de máquinas
Occidente y Oriente
Las relaciones entre Oriente y Occidente adquieren una carta de naturaleza particularmente mistérica si hablamos de amor, de relaciones amorosas.
En ese sensible terreno, el de las parejas híbridas, las diferencias que suelen aflorar entre los cónyuges, entre los novios, condicionaban, y acaso siguen condicionando hoy en día, el hecho casi generalizado de que la duración de una relación sentimental mestiza se reduzca en el tiempo con respecto a las más convencionales y afines. A las dificultades y obstáculos que se le plantean a cualquier pareja hay que añadir los elevados por las distintas herencias culturales, creencias, modos de vida, por la presión familiar o social…
Recordemos, sin ir más lejos (aunque debamos viajar hasta el siglo XIX), la célebre tragedia de Madame Butterfly, de Puccini.
En esta famosa ópera, la «víctima» de la brecha cultural, religiosa, filosófica o política era una bella muchacha japonesa. Loca y –en un principio, en el primer acto–, felizmente enamorada de un apuesto oficial de la marina norteamericana en misión por las costas del Japón. Pero que, finalmente, la abandonaría sin piedad, arrojándola a la desesperación, y rematando el melodrama musical en forma de triste tragedia.
«Precursora» a Madame Butterfly, pues fue anterior a ella, podría ser la novela corta, tan interesante como inquietante, de Ogai Mori titulada La bailarina (Ediciones invisibles). Rintaro Mori –su verdadero nombre– fue un notable autor japonés nacido en 1862 en Tsuwano y fallecido en Tokio en 1922. Profesionalmente, se dedicó a la milicia, llegando a ser oficial médico del ejército nipón. Como tal, estuvo varios años destinado en Alemania, donde entraría en contacto con autores europeos y con las vanguardias decimonónicas.
El argumento de La bailarina aúna en su protagonismo a una bellísima bailarina alemana que habita prácticamente en la miseria, al no conseguir vivir del arte, que es su pasión, y a un estudiante japonés que ha viajado a Berlín para completar su formación. Se conocen, se enamoran, comparten piso… Todo es perfecto, y su amor sublime… Hasta que él recibe un encargo de carácter diplomático y debe alejarse por un tiempo de su amada. Tal como también iría a sucederle al oficial yanqui de Madame Butterfly, esos deberes políticos lo transformarán y debilitarán su amor por la bailarina, condenándola a un trágico final.
Oriente y Occidente, tan cerca y tan lejos…
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