Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Espacios de libertad

Algunos amigos italianos, varios de ellos escritores, me felicitan por el éxito de Parecido a un asesinato en el Festival Internacional de Cine de Salerno, donde acaba de ganar el Premio a la Mejor Película Extranjera. En España, con más de medio millón de espectadores, ha sido de las cintas más vistas en el último trimestre. El director, Antonio Hernández, ha sabido transformar con enorme talento una de mis mejores novelas en una cinta memorable, donde los actores –Blanca Suárez, Eduardo Noriega, Tamar Novas y Claudia Mora brillan a gran altura–, y en cuya segunda parte el paisaje aragonés de Hecho, Lanuza o Selva de Oza se transforma en un personaje más, capaz de trasladar al espectador toda la sugestión, tensión y emoción de un moderno thriller lleno de recovecos psicológicos y giros argumentales.

El guionista, Rafa Calatayud, ha utilizado el efecto Rashomon una filigrana técnica con el flash back como un recurso complementario al suministro de información, de manera que una misma escena, la que realmente es clave, se contemple desde varios puntos de vista. Con el apoyo de TVE, Aragón TV y Diputación Provincial de Huesca, Parecido a un asesinato ha dado el salto internacional y podrá verse en Italia, Taiwán, México, Argentina y una decena larga de países.

La magia del cine ha hecho brillar mi silencioso, duro y, a menudo, sacrificado trabajo como inventor de ficciones, de manera que ya no puedo estar más agradecido al equipo de Antonio Hernández, que ha hecho realidad el sueño de cualquier autor. En este estado de mística felicidad podría continuar un par de años más si mi nueva novela, Casa de indianos, que está mereciendo críticas extraordinarias, da asimismo el salto a la gran pantalla, como podría aventurarse de los primeros y sólidos pasos ya recorridos en ese sentido, y se convierte también en película.

Mientras ese sueño se hace realidad, continuaremos recorriendo teatros con El Nido y Celestina, el nuevo estreno, con Lorena Soler, Alberto Santos, Sara de Leonardis, Luis Trébol y Amalia Aguilera. Todas estas variantes de una actividad creativa a la que nunca he puesto otros límites que la conexión con el público se sustentan en esta «sala de máquinas» tan independiente como la cabecera que la acoge. Un espacio diario para la opinión, una necesidad, un privilegio. El de la libertad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents