Opinión
La primera derrota
Aragón puede seguir los pasos de Extremadura y, aunque no haya mucho tiempo, puede hacer cosas para que Vox crezca de forma más moderada
Extremadura ha sido nuestra primera derrota, pero no será la última porque se ha visto claramente que el votante de izquierdas, del Partido Socialista fundamentalmente, anda perdido, desorientado y decide quedarse en casa y que venga quien tenga que venir, cansado como esta de tanto ruido, de tanto ladrón y de tanto impostor vestido de caballero que va acosando mientras babea y agrede a las mujeres.
El PP ha hecho su trabajo, el trabajo que sabe hacer y que resulta insuficiente, y se ha dado cuenta, como era de esperar, de que Vox se los ha merendado pasando de 6 diputados a 11, mientras que la señora Guardiola solo ha conseguido un escaño más, lo que no es un mal resultado en sí mismo, pero sí lo es en su conjunto. Porque ni siquiera los siete diputados de Unidas por Extremadura hacen más llevadera la derrota que se construye. Porque nadie ha sabido parar a Vox y Vox tiene esa varita mágica con la que convence al votante, joven y hombre mayoritariamente, dicen y añado que es un votante fiel y convencido de que los de Vox son los salvadores, los auténticos héroes de estos tiempos.
Aragón puede ser la segunda derrota y aunque no haya mucho tiempo, sí se pueden hacer cosas para intentar que Vox crezca de una forma más moderada y no sea tan necesario, porque de serlo muchas políticas sociales, culturales, educativas, sanitarias se verían cercenadas y ocultadas para mayor gloria de un discurso machista, racista, ranciamente patriótico y dolorosamente antifeminista.
El PSOE, con Pilar Alegría, tiene una tarea difícil porque lleva la pesada carga de este gobierno al que tanto se ha desprestigiado sin motivos y que tanto se ha desprestigiado con motivos propios. Pilar tiene que vender verdades, luchar en femenino, convencer de que es posible pactar y ganar, para que su votante salga a la calle y así intentar detener el tsunami que es Vox. Azcón tiene que hacer las cosas como las está haciendo, obviando a Vox y vendiendo sus aciertos y los heredados que ahora son suyos y son el futuro de un Aragón que tiene que ser solidario, abierto, fuerte, como una casa común.
La unión de CHA, IU y Podemos es una batalla que ojalá no se pierda, imponiéndose la cordura y dejando los egos, mal llamados vetos, en un armario cerrado con doble llave. De todos depende, porque Vox simplemente no tiene nada que hacer; inexplicablemente tiene el voto.
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