Opinión | El comentario
Transformación silenciosa
En un panorama social donde la inmediatez y el ruido digital a menudo sustituyen a la reflexión profunda, corremos el riesgo de conformarnos con ser una sociedad adormecida. Ante este letargo, se vuelve imperativo rodearnos de personas con visión crítica, grandes habilidades de comunicación y, fundamentalmente, una ética intachable. Esta necesidad trasciende lo meramente aspiracional; por nuestro futuro, guiar a nuestros jóvenes bajo estas mismas directrices para despertar su potencial debe ser nuestra Responsabilidad Compartida, con mayúsculas. La generación que lidera hoy, desde puestos de relevancia en empresas e instituciones, tiene el compromiso de sembrar los valores y proporcionar las herramientas necesarias para que quienes hoy se forman en las aulas protagonicen mañana el bienestar y el progreso de su propia generación.
En Aragón, participan en esta transformación social silenciosa las más de 350 mujeres directivas, empresarias y profesionales que, bajo el paraguas de Directivas de Aragón, trabajamos de forma proactiva y generosa. Nuestra asociación nació con el propósito claro de ser motor de cambio, reivindicando que la igualdad de oportunidades debe basarse, necesariamente, en el talento y el mérito. Trabajamos para que más mujeres rompan los techos de cristal y se alejen de esos «suelos pegajosos» que todavía frenan el potencial femenino y, con ello, el crecimiento del tejido económico. La visibilidad de referentes y la colaboración estratégica han sido, y siguen siendo, nuestras herramientas más valiosas para construir una sociedad más justa y competitiva.
Una de las formas más potentes en las que ejercemos este compromiso es acompañando a los y las adolescentes justo en el momento en que se encuentran en la encrucijada de tomar sus primeras decisiones profesionales. A través del programa «Soy Futuro», que cumple ahora diez años, desarrollamos en colegios, institutos y centros de Formación Profesional de Aragón talleres vivenciales que conectan el mundo educativo con la realidad empresarial. No acudimos a las aulas a impartir lecciones teóricas; vamos a compartir, desde la perspectiva de nuestros propios 15 años, los desafíos, las decisiones difíciles y las equivocaciones a las que desde entonces nos hemos enfrentado y que también nos hicieron crecer. Les ayudamos a descubrir sus talentos ocultos, a retarse a sí mismos, a mantener viva la curiosidad y a comprender y respetar el valor del liderazgo compartido. Y a ellas, específicamente, las impulsamos a reivindicar su propia ambición y a descubrir profesiones, especialmente en el ámbito STEAM, que quizás todavía cargan en su imaginario con etiquetas equivocadas o sesgos limitantes.
Al compartir nuestras historias personales, abrimos puertas y ayudamos a derribar barreras invisibles. Nos convertimos en espejos donde mirarse, especialmente para las niñas que están construyendo su confianza en una etapa determinante de su desarrollo. Esta cercanía humaniza el liderazgo y lo convierte en un espacio accesible, por igual, para hombres y mujeres. El impacto es tangible: hasta el curso pasado, hemos llegado a 8.388 chicos y chicas a través de 371 talleres en toda la Comunidad. Este éxito es fruto de la colaboración: la público-privada que, con el apoyo del Gobierno de Aragón, permite que el programa se integre en el currículo educativo; y las alianzas con entidades privadas que engrandecen nuestra labor, permitiéndonos adaptar e impulsar esta y otras iniciativas.
Fomentar que nuestros jóvenes expongan sus ideas con claridad y construyan discursos propios es el puente que conecta oportunidades y generaciones, y es parte esencial de la transformación. En este sentido, es fundamental poner en valor la labor de medios que, como El Periódico del Estudiante, ofrecen desde hace 30 años a los jóvenes aragoneses un espacio propio de expresión, rigor y aprendizaje.
No dejemos de creer en nuestros jóvenes ni de darles las herramientas para cultivar su propio destino. Favorezcamos la igualdad de oportunidades y la formación del talento para transformar Aragón. Nuestro objetivo es dejar un legado de confianza para la próxima generación; una base sólida para que cada joven, sin limitaciones impuestas, con sentido crítico y con esfuerzo, pueda un día decir con total convicción: «Yo también puedo y, sobre todo, yo también quiero».
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