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Opinión | EDITORIAL

Los cinco meses más críticos para el Real Zaragoza

El Real Zaragoza regresa hoy a los entrenamientos después del parón por la Navidad dispuesto a afrontar los cinco meses más críticos de toda su historia. A falta de dos jornadas para el final de la primera vuelta (Las Palmas en el Ibercaja Estadio y la visita al Racing en Santander), más las 21 correspondientes a la segunda parte del campeonato, el equipo aragonés es penúltimo con 17 puntos, uno por encima del colista, el Mirandés, y a cuatro de la zona de la permanencia, que ahora mismo marca el Eibar. Ahí están fijadas todas las miradas.

Con un inicio de temporada terrorífico, saldado con una victoria en los trece primeros partidos y un bagaje pésimo de seis puntos de los 39 que hubo en juego, el Zaragoza se adentró en un túnel de oscuridad y empezó a poner en riesgo su futuro en el fútbol profesional. La amenaza de un descenso a Primera RFEF continúa latente con el final del año a pesar de la mejoría que Rubén Sellés ha conseguido en las últimas semanas, en las que ha sumado once puntos.

Esa reacción ha convertido la desesperanza en esperanza y, ahora mismo, la salvación ya no se ve como una misión imposible sino como un objetivo factible pero de altísima dificultad. El entrenador valenciano ha asentado las bases de la resurrección en una buena estructura táctica, en la mejoría de un gran número de futbolistas, en el crecimiento de la confianza colectiva e individual y en la optimización de los recursos que tenía a su disposición. Es decir, la recuperación se ha sustentado en argumentos puramente futbolísticos. De ahí que una parte importante del mérito le corresponda.

Sellés ha conseguido llevar al Real Zaragoza vivo hasta el mercado de enero, que empezará el día 2 y se prolongará hasta el 2 de febrero. El técnico ha cumplido el primer objetivo que se le encomendó. En las próximas jornadas tendrá que incidir en todas las mejoras que ya ha logrado, mantenerlas e incluir nuevos progresos para dar otro salto adelante. A la par, la SAD, y muy especialmente Txema Indias, el director deportivo, afrontan una tarea de responsabilidad histórica en esta ventana de fichajes y cuyo cumplimiento es obligado: fichar a cuatro o cinco jugadores para reforzar la plantilla y que Sellés cuente con más recursos para alcanzar la permanencia en Segunda División. Hacen falta un central de jerarquía, un delantero con gol, algún atacante con desborde y un medio creativo.

Lo que está en juego en estos cinco meses no es cualquier cosa. Son palabras mayores. Que Zaragoza, la cuarta ciudad de España en población, no caiga en la irrelevancia de la Primera RFEF y se mantenga en el fútbol profesional, el menor de los males. Cualquier cosa que no sea alcanzar la salvación supondría un golpe económico brutal para la propia SAD y se convertiría en una tragedia deportiva que generaría un impacto social y emocional de dimensiones incalculables.

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