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Opinión | Cierzera

Iban (y van...) tres por cuatro calles

Todo el mundo quiere su trozo de tarta sin pensar en un interés mayor, que debería ser el común

Podría ser el inicio de un chiste si no fuera porque representa algo tremendamente serio. De hecho, es una expresión muy gráfica para mostrar el fracaso de las «ficticias» negociaciones entre los partidos de izquierda ante el desafío de la convocatoria electoral del próximo ocho de febrero en Aragón. Y sí, las presumo ficticias porque por parte de algunas de las fuerzas políticas que han participado (o han figurado en esas reuniones) no ha habido ninguna voluntad de llegar acuerdos en ningún momento y en ningún escenario. Por eso creo que es necesario agradecer expresamente a quienes sí lo han intentado (Izquierda Unida) y reprochar a quienes no lo han hecho, pues esa irresponsabilidad nos va a costar cara a todos los aragoneses y aragonesas que, en una situación de absoluta orfandad política, confiábamos en que quienes están en primera línea se creyesen eso de que la política es el arte de llegar a acuerdos y nos ofreciesen esperanza en una opción única. Pero está claro que los personalismos y los egos han estado por encima de la responsabilidad que se les presupone, porque las diferencias programáticas son salvables, pero sin miedo a equivocarme, casi puedo imaginar el primer asunto a debatir sobre la mesa... ¿Quién encabezará esa candidatura unitaria? Y ahí... con la iglesia hemos topado, todo el mundo quiere su trozo de tarta sin pensar en un interés mayor, que debería ser el común.

Lo cierto es que esta situación no hace más que confirmar lo que algunos ya sabemos y otros imaginan. En la pasada legislatura, la entrada en el Gobierno de Aragón de Podemos y Chunta Aragonesista, liderado por el Partido Socialista de Lambán, y ¡ojo! compartiendo sillones con el Partido Aragonés, que lo que viene siendo de izquierdas no es, se vendió como un acuerdo histórico de diálogo, por primera vez un gobierno cuatripartito, viva el consenso y la altura de miras. Vaya tela... Qué casualidad, justo los dos partidos que ahora van por libre porque representan la pureza en sus siglas.Igual, sólo igual... pesó más entrar en un gobierno que facilitase financiación de sus grupos políticos y contratación de personal afín. Creo que el único grupo de izquierdas que actuó de forma coherente en aquel momento fue Izquierda Unida (una vez más), que decidió quedarse fuera del gobierno y actuó con absoluta libertad durante toda la legislatura, con apoyos puntuales a cuestiones con las que estaba de acuerdo y con críticas sin paliativos a aquellas políticas, que las hubo, y que en absoluto eran de izquierdas.

Era ahora... el momento de tejer una alianza, de ofrecer una resistencia a la peligrosa continuidad (con más fuerza) de la extrema derecha en las instituciones. Su irrupción en ellas nos ha permitido comprobar su intolerancia y lo que saben hacer, políticas contra los derechos de las mujeres, los de los migrantes, contra lo público... Pues nada, sigamos «tres por cuatro calles» y a darles cancha. Brindando está la derecha con esta fragmentación; saben (como sabemos todos) que con el método D´Hont miles de votos irán de nuevo a la basura, ya sucedió en las pasadas elecciones de 2023. Qué pena tener tan frágil memoria.

Publio Cornelio Tácito, historiador, orador y político romano, en su relato Agrícola en el que relata la vida de su suegro (Cneo Julio Agrícola) que fue un importante senador y militar de la época, lamenta como los britanos, a pesar de su valentía individual, fueron derrotados porque no quisieron unir sus fuerzas contra el enemigo común, siendo finalmente subyugados por el Imperio Romano: Ita singuli pugnant, universi vincuntur (Así luchan individualmente, todos juntos son vencidos) y me temo que por mucho que queramos reescribir la historia, y sin ánimo de ser agorera, nos va a pasar como a las tribus britanas.

Alguna/os estamos ya mayores para participar de excusas perentorias que nos insultan, justificaciones infantiles que culpan a los otros... A la hora de buscar responsables, nunca nos miramos el «melico», para lo demás ya... Creo que una reflexión interna con algo de autocrítica no vendría mal en esas organizaciones, que reitero, nunca tuvieron voluntad de llegar a un acuerdo que nos ofreciese a la ciudadanía aragonesa una opción única de izquierdas. De nuevo, una oportunidad perdida, ooootra vez.

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