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Opinión | APUNTES AL MARGEN

Aprendizajes de Extremadura

La noticia de que las fuerzas de izquierda concurrirán separadas el 8F en Aragón ha sido un jarro de agua fría para la ciudadanía de izquierdas de la comunidad. Nadie es capaz de entenderlo. En especial, tras el buen resultado cosechado por la candidatura de unidad en Extremadura, donde prácticamente doblaron representación. Para describirlo voy transcribir literalmente algunos whatsapps recibidos: Qué pena. Lamentable. (Podemos) va a saco a por la estrategia estatal. Muy miserable todo. Yo igual ni voto, no se lo merecen. Hay gente muy cabreada que no va a votar. Pueyo sigue cobrando de diputado por Sumar y se presenta contra Sumar. Con tanto tonto, qué cojones se va a hacer. Es un desastre tan grande que ya no me quedan ni ganas de enfadarme. (CHA) Quiere ser cabeza de ratón. La imbecilidad de la izquierda aragonesa no conoce límites. Subnormales. Valgan estos ejemplos para entender el ánimo con el que los votantes de izquierda afrontan las próximas elecciones.

El desastre no es solo por la pérdida de votos y el desánimo general de la izquierda. La ley electoral hace que votar a cualquiera de las tres candidaturas en Teruel sea lo mismo que no votar o que usar las papeletas para hacer avioncitos. Mucho me temo que en Huesca puede pasar exactamente lo mismo. En este escenario Azcón y Vox se frotan las manos.

Querría dejar claro que la responsabilidad ha sido de IU, CHA y Podemos, pero sería muy injusto decir que ha sido a partes iguales. Es evidente que CHA no ha querido acuerdo en ningún momento, se han autodescartado de entrada. Podemos, por su lado, puso vetos desde el principio.

Quien sí ha aprendido ha sido el PSOE. Tras el nefasto candidato de Extremadura, aquí han puesto a una ministra portavoz. Además, lo ha hecho bien: dimitió de ministra ipso facto cuando se convocaron elecciones. Anteriormente le ofreció a Azcón negociar los Presupuestos dejando en evidencia que el PP no tuvo intención alguna de sacarlos. Pero lo más importante de todo: dentro de cada partido político existen odios viscerales. En el PSOE aragonés esos odios se dan entre lambanistas y sanchistas. A pesar de odiarse han sido capaces de ponerse de acuerdo. De los cinco primeros candidatos del PSOE en Zaragoza tres son lambanistas y la líder es sanchista. Ojalá CHA-IU-Podemos entendieran que se pueden acordar cosas con gente a la que no amas. En Extremadura, el PSOE mal y la izquierda bien. En Aragón, el PSOE bien y la izquierda mal. Venga chicos, vamos a pedirle a los Reyes Magos hacerlo todos bien en Castilla y León.

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