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Opinión

Javier Fajarnés

Hacía tiempo que no asistía a la presentación de un libro de poemas, por lo que el de Javier Fajarnés (titulado Casi una aparición y primorosamente editado por el sello Pre-Textos) me hizo recordar otras puestas de largo y recitales donde la voz y el arte poético asomaban su piel desnuda, ese cuerpo finalmente puro, pero nutrido de impurezas, esos manantiales que lavan la prosa y el pensamiento de aluvión hasta provocar por su concisión y belleza las lágrimas del lector, o al menos una conmoción en sus corazones.

No es otra cosa sino admiración, desde luego, lo que siento por los buenos poetas, y Javier Fajarnés, sin duda lo es; pero, también, debo reconocerlo, una secreta envidia hacia ese don que los hace privilegiados y mágicos en relación con el lenguaje. Tan preciso en su forma, cuando ellos componen, como precisado de las alas de la imaginación, sin la cual no podrían volar. Fantasía, anhelo, esperanza, dolor... descontando tales factores no habría poemas.

Tampoco, sospecho, sin un cierto «misterio». Dosis de enigma muy medidas, encapsuladas, encubiertas en metáforas, en elipsis, abundan en los poemas de Fajarnés. Vean, si no, esta estrofa, extraída de Velar el sol: «Los años se hacen pan sobre la mesa/ Zumbamos como moscas sin entrar./ Son lugares para entrar descalzo –lugares de memoria–/ donde todos te preguntan en su lengua extraña».

¿Cómo interpretarlo? ¿Estaremos soñando con el poeta en un ámbito de inmortalidad, de eternidad? ¿Habrá tenido el autor un pálpito, una visión premonitoria sobre lo que acabará ocurriendo con el tiempo pasado (con el tiempo, en general?). Esos «lugares de memoria», ¿dónde se hallan? Esas «lenguas extrañas», ¿quiénes las hablan? Ese pan ¿será un alimento místico? Esos insectos, ¿molestarán a los vivos o a los muertos? Ese mensaje, el del poema, ¿será un salvoconducto para penetrar en algún lugar reservado, sagrado? ¿La sensibilidad, la dulzura, la calma es el secreto de su enigma, la única manera de revelar el misterio?

Especulaciones, hipótesis... Pero, ¿por qué aplicarlas a la poesía? ¿A qué fin pretender a toda costa explicar lo que debe permanecer a salvo de la lógica, tan hermoso como un verso de Fajarnés?

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