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Opinión

La luna es mía

Trump se ha puesto la luna a su nombre. Sí, sí, la luna. La ha añadido a su patrimonio particular. Desde ahora se llamará la luna de Trump. Le bastó que le susurraran que allí también había tierras raras y quizás petróleo y que además es un sitio ideal para controlar el tráfico interestelar y dicho y hecho. Y lo hace porque quiere, porque puede, porque no hay quien le tosa. Está por ver lo que diga China y si se podría llegar a un acuerdo paritario. Rusia no cuenta nada y por supuesto la Unión Europea tampoco. El imperio tiene un emperador que se llama Trump y el emperador se queda con lo que quiere, lo roba, se lo apropia y punto final. Da igual que sea el petróleo venezolano, que obviamente era de Venezuela, pero según él era suyo y se lo quitaron. Cuesta entenderlo. Y lo mismo con Groenlandia.

Afirma que será suya por las buenas o por las malas. ¡Quién nos iba a decir que el antisistema por antonomasia sería nada menos que el presidente de los EEUU! Es él el que se ríe del Derecho, del de su país del internacional. Es él el que desprecia las instituciones de su propio país y las supranacionales. Naciones Unidas no existe. Ni la OTAN. Trump dinamitando la OTAN. Eso no lo hemos visto venir. El emperador está por encima. Aquello de L’état, c’est moi de Luis XIV se le queda corto. Él es el poder absoluto.

Por eso es incapaz de empatizar con las decenas de miles de muertos de palestinos y por supuesto con los tripulantes de las barcazas bombardeadas, ejecuciones extrajudiciales, o con los 100 ejecutados para llevarse a Maduro, como si hubieran sido mil. Y el ICE, su Gestapo particular –lo leí en una pancarta en Minneapolis–, asesina a manifestantes sólo porque estos están envenenados por ideas izquierdistas. Da igual que se trate de una ciudadana ejemplar, madre de tres hijos y comprometida con su comunidad. EEUU siempre presumió de Democracia. Ahora ya no puede. Y los mediocres vasallos colaboracionistas, Bendodo y Abascal como ejemplo, tampoco. Pero ¿quién ha dicho que les importe la Democracia?

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