Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Martes y trece, tiemblen...

La ilegitimidad no se puede combatir con ilegalidad, y si además algunos justifican la actuación, apaga y vámonos

...Aunque no sean supersticiosos, porque depende de cómo se levante Trump, porque cada día amanecemos con nuevos motivos de preocupación y con declaraciones e imágenes que nos estremecen e intranquilizan, y el año nuevo viene cargadito, y lo que es peor... no tiene mucha pinta de calmarse.

Estamos asistiendo al gansterismo en su estado más puro que debería plantear un profundo dilema moral para responder a si el fin justifica los medios, y es que la sensación de que el imperio de la ley termina donde empieza el imperio de Trump provoca un profundo desasosiego, porque en cada aparición pública se muestra como ese «matón» que se siente fuerte para hacer lo que le de la gana sin que nadie le tosa.

Sin rubor ninguno vierte amenazas contra Colombia (aunque ahora parece que de nuevo son amiguis), contra Cuba, México... Bombardea Nigeria, desprecia a Somalia, advierte que podría intervenir en Irán ante las sangrientas protestas que inundan el país... Habla de tomar Groenlandia por las buenas o por las malas, hace chanzas y burlas de Macron y califica de terrorismo doméstico el episodio en el que uno de sus agentes antiinmigración de la ICE asesina a tiros y a sangre fría, en Minneapolis, a esa mujer de treinta y siete años y madre de tres niños (Renee Nicole Good), ciudadana estadounidense que protestaba precisamente contra los abusos de este cuerpo pseudomilitar que goza de impunidad absoluta y que está dejando imágenes de detenciones para olvidar, en las que no existe ninguna garantía ni se aplica procedimiento alguno más allá de la fuerza.

Todo ello tras una actuación, que es la mayor evidencia del quebrantamiento del derecho internacional como es la captura de Maduro, y no, no me cuesta manifestar en la misma frase que Nicolás Maduro se autoerigió presidente de Venezuela de forma ilegítima y es un dictador, al mismo tiempo que mostrar mi desacuerdo con la actuación de Trump, que parece que sea un ejercicio muy costoso para las formaciones políticas. Las de un lado sólo hablan de una intervención inaceptable, las de otro de la liberación de Venezuela de un tirano. No es tan difícil reconocer ambas.

Lo que está claro es que la ilegitimidad no se puede combatir con ilegalidad, y si además algunos justifican la actuación, apaga y vámonos porque eso abre una espita peligrosísima que desemboca en la ley de la selva, normalmente la del más fuerte, y sienta un precedente que cuestiona y anula cualquier comportamiento lógico hasta este momento a nivel internacional. Todo ello teniendo en cuenta que, al presidente estadounidense, lejos de importarle en absoluto los venezolanos, está en su tablero de control geopolítico particular, es decir, controlar los territorios, controlar las rutas y controlar los recursos, así de simple y así de complejo.

Eso sí, de una forma «inteligente» ha permitido que sea Delcy Rodríguez quien siga al frente del país haciendo uso de la Constitución bolivariana, consolidando el régimen de Maduro (visto por unos) pero de una forma sumisa con la administración estadounidense y con la intención de que se produzca una transición democrática (visto por otros).

Y… hete aquí la pregunta del millón, ¿qué hace Europa? Porque creo que están sucediendo tantas cosas al mismo tiempo en todo el mundo que lo último que puede hacer es lo que está haciendo ahora. De momento, parálisis absoluta. Más allá de declaraciones de intenciones de algunos líderes europeos (unos más tibios que otros), parece que se esté esperando a ver qué ocurre mañana... y eso evidencia nuestra debilidad, y ojo que los matones, la huelen a distancia, y contra estos, la política de apaciguamiento nunca funciona. Europa debería estar preparada para responder, y para ello debería rearmarse en todos los sentidos, también ideológicamente. 

A pesar de los años y de los daños, la sensación es que seguimos sin entender qué significa «Europa», porque más allá de diferencias ideológicas, creo que exige un sentimiento de pertenencia a algo común que sigue sin existir, todavía parece que nos queda lejos. Seguimos sin entender que si «mañana» la decisión de Trump es invadir Groenlandia, territorio OTAN, «Houston… tenemos un gravísimo problema» para el que creo, y ojalá me equivoque, no estamos preparados.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents