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Opinión

Año electoral

La democracia es mucho más que unas elecciones, pero los sufragios son su principal pilar. Esta idea está en el germen de La democracia en América, publicada en 1835 y cuyo autor es el francés Alexis de Tocqueville. Desde entonces han cambiado mucho las cosas, tanto en los EEUU, país en cuyo estudio basó la obra, como en el resto del mundo que siguió los pasos constitucionales de los estadounidenses. Si Tocqueville levantase la cabeza y viese como va evolucionando ese país, con Venezuela ahí, se volvería a su tumba.

2026 va a ser un año muy electoral, en España, pero no solo. Estoy seguro de que seguiremos con mucha atención las que nos tocan de cerca, Aragón, Castilla y León, Andalucía y, pudiera ser, generales en España, pero también otras dos, en Israel y de medio mandato en Estados Unidos.

Tras las de Extremadura, con la victoria/derrota de la presidenta Guardiola, ahora tocan elecciones autonómicas en Aragón, donde los dos grandes partidos no creo que varíen mucho sus números y dependerán, como ha sucedido siempre, de otros de menor tamaño para conformar gobierno. Fijándonos en estos, dos apuntes, sobre Vox y la izquierda a la izquierda del PSOE. Para apoyar los presupuestos al actual gobierno presidido por Azcón, Nolasco solicitó algo estúpido e irrealizable: ilegalizar a asociaciones propalestinas; y en el ayuntamiento de Zaragoza, tras dos meses negociando y habiendo alcanzado ya un acuerdo, van y dicen que no, que no lo habían mirado bien. Coherencia. Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Chunta y otros de menor relevancia no han llegado a formar la coalición, por lo que no hay que ser adivino para saber que tendrán malos números.

Castilla y León, y Andalucía, gobernadas por el PP desde hace ya unos años, van a ir a las urnas con diferentes sensaciones. Mañueco, con el desastre de la gestión en los incendios de este verano, está nervioso, mientras que Moreno sigue con el viento a favor a pesar de algunos errores graves.

Sobre el posible adelanto electoral para unas generales en España se aceptan toda clase de hipótesis, pero solo una persona sabe cuándo serán, por lo que hoy no me apetece especular.

Israel tendrá en 2026 elecciones parlamentarias. Tras varias legislaturas breves la actual va a llegar a término con una duración de unos cuatro años. La complejidad de la sociedad israelí se ve reflejada en la composición de su parlamento, muy fragmentado, lo que dificulta mucho la estabilidad que depende de partidos minoritarios. Desde fuera somos muchos los que nos declaramos incapaces de entender la política de este país donde el odio a los palestinos parece ser el único interés. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, está siendo procesado actualmente por varios asuntos de corrupción, tres en concreto. Lleva muchos años en primera línea sorteando la acción de la justicia con soltura, manejando los hilos del poder con la aquiescencia de un buen número de votantes. Su papel, indecente y criminal a mi juicio, no le va a perjudicar, al revés, obtendrá en este año mejores resultados que en 2022, aunque la aritmética parlamentaria puede apartarle de la presidencia. En caso de ser así sus posibles relevos no están más al centro, según las encuestas, que pronostican un corrimiento aún más a la derecha.

Hace algunos años nos enterábamos de que se habían celebrado elecciones en los EEUU cuando conocíamos el nombre del presidente. Sobre la composición de las dos cámaras solo los muy informados seguían los datos. De las elecciones de medio mandato no había ningún rastro. La presencia de los presidentes estadounidenses en sus pantallas y, en consecuencia, en las nuestras fue aumentando poco a poco, siendo el matrimonio John Kennedy/Jackie el primero que podemos considerar como estrellas, mucho más tras el asesinato en Dallas de él. La primera llegada del innombrable a la Casa Blanca ya inundó de noticias al mundo, al menos al occidental, y su segundo mandato nos ha llevado a cotas inimaginables. Su forma de gobernar es un disparate y por ello millones de votantes estadounidenses y otros tantos ciudadanos de otros países estamos buscando noticias que nos hagan concebir alguna esperanza de que en 2028 el desagüe de la historia se lleve por delante al monstruo y a lo que significa. Por ello es tan importante que las elecciones de medio mandato le sean adversas.

El 3 de noviembre de este año se renovarán un tercio, 34, escaños en el Senado, y la totalidad, 435, de la Cámara de Representantes (equivalente a nuestro Congreso de los Diputados). Aunque el presidente tiene poderes propios, en ocasiones debe acudir a la convalidación de sus decisiones en alguna de las cámaras, lo que hoy le es sencillo porque dispone de una mayoría casi siempre suficiente. Si en estas elecciones el color de alguna, o de las dos, cámaras fuese favorable a los demócratas se le complicaría gobernar y, sobre todo, sería un potente aviso de los electores sobre sus nuevas preferencias. Pocas veces las expectativas de tantos ciudadanos, de allí y de aquí, estarán puestas en ese primer martes de noviembre.

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