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Opinión

Una serie

No siento demasiado no compartir el entusiasmo de algunos de mis amigos por esas series de televisión enlatadas en plataformas. Las pocas que he visto me han parecido pobres melodramas o malas telenovelas infladas de escenas y diálogos irrelevantes, y de efectos y giros más obedientes al capricho de los guionistas que a un lógico rigor argumental. En Terra alta, por ejemplo, con la que no he podido, un episodio increíble sucede a otro inverosímil, convirtiendo el género policíaco, previamente simplificado por la novela original de Cercas, en un juvenil juego de rol.

Sin embargo, hay una serie que me ha sorprendido gratamente. Se trata de Yakarta, de Diego San José, con Javier Cámara y Carla Quílez en sus principales papeles.

Cuenta la historia de un entrenador de bádminton que cree descubrir un talento natural, un diamante en bruto, en una jugadora muy joven a la que propondrá entrenar con él y, bajo su dirección, participar en campeonatos con vistas a ganar puntos, prestigio y dinero.

La chica aceptará la propuesta y ya los tendremos a los dos -él, un sesentón separado, solitario y escéptico, pero dueño de una fuerte voluntad y de una acusada personalidad; ella, dura y tierna a la vez, inocente y desconfiada, llena de complejos y sueños- recorriendo media España en busca de pabellones donde se celebran torneos de ese deporte tan minoritario y particular como es el bádminton. La relación entre ambos se extenderá al terreno personal y ambos irán confesándose sus esperanzas, obsesiones y miedos. Joserra -gran interpretación de Cámara- arrastra haber sido abusado durante su adolescencia por otro entrenador, trauma que no consigue superar y que le ha provocado alcoholismo y ludopatía. En su lucha por rehabilitarse estará a punto de acabar con las pocas relaciones que lo unen a la sociedad, pero, gracias a su tesón, inteligencia y fe en las posibilidades de su nueva alumna irá saliendo a flote.

Su personaje intenso, conmovedor, profundamente humano convierte una de esas tediosas e inacabables series de tv en un producto interesante (aunque no exento de vicios narrativos y de una filmación en exceso rácana). Para guardar en el estante de «tipos» y en la biografía de Cámara.

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