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Opinión | el artículo del día

La fotografía, testigo de la historia

La investigadora Elena Montejo Palacio, en su trabajo Fotografía y Guerra Civil Española: usos de la imagen bélica y posbélica (2021), destacaba la importancia de lo visual, convertida "entrado el siglo XX, en un arma de guerra más, ya fuera como propaganda o como testigo de las atrocidades que han dejado su rastro en la memoria colectiva". Así ocurrió en los casos del Holocausto, la Guerra de Vietnam y otros conflictos hasta llegar en la actualidad en tiempo real a la devastación y genocidio que ahora ocurre en Gaza. De este modo, a lo largo de este convulso siglo XX la importancia de lo visual, evidenciado por el papel desempeñado por los medios gráficos (cartelería, publicidad) y los recursos visuales, tales como el cine o los documentales, son parte consustancial de nuestra sociedad y de nuestras vidas.

El papel de la fotografía tuvo un relevante papel durante la Guerra de España de 1936-1939, lo cual sirvió para difundir a nivel internacional el conflicto español. Según Susan Sontag, la Guerra de España fue "el primer conflicto cubierto, fotográficamente, en el sentido moderno" y ello quedó patente en la labor de fotógrafos como Robert Capa, Gerda Taro, Walter Reuter, Kati Horna o Agustí Centelles los cuales, con sus imágenes, favorecieron la "sensibilización de la población mundial" ante el conflicto que enfrentaba a la República Española contra el fascismo. Sus fotografías tuvieron un doble objetivo: por un lado, se convirtieron en "una prueba visual" de los crímenes del enemigo y, por otra parte, sirvieron como propaganda para que la población se viera reflejada en ellas y, como señalaba Elena Montejo, "despertar sentimientos de ira o de patriotismo".

En el caso de la Guerra de España, las fotografías relacionadas con ella tuvieron una extraordinaria repercusión la cual se debió al contexto histórico de aquel momento, esto es, el fin del sistema democrático republicano, su desarrollo en el continente, la intervención de fuerzas extranjeras, los efectos que sufría la población civil y la rápida difusión de las imágenes en el resto del mundo. Y es que, después de tantos años, las fotografías de la Guerra de España no han perdido un ápice de su poder de atracción y, al igual que ocurre con las de la II Guerra Mundial, un poder se ve reforzado por el paso del tiempo. Es por ello que, estas fotografías nos permiten, como recordaba Elena Montejo, "reconstruir un vínculo entre el ahora y el entonces desde el punto de vista histórico y humano".

Entre los reporteros que lograron que aquellas imágenes de la Guerra de España pervivan en la memoria colectiva es obligado citar a Robert Capa, judío húngaro que cubrió la contienda con fotografías tomadas en diversos frentes de combate, Teruel incluido, las cuales se publicaron en las revistas de mayor circulación del mundo por aquel entonces como Life, Vu o Weekly Illustrated. Emblemática es su célebre foto Muerte de un miliciano tomada en Espejo (Córdoba) el 5 de septiembre de 1936 al igual que es conocida su frase según la cual "si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado los suficiente" y, siendo fiel a esa máxima, Capa hallaría la muerte al pisar una mina cubriendo la Guerra de Vietnam el 25 de mayo de 1954.

Recordemos también a Gerda Taro, hija de judíos polacos, compañera sentimental de Capa que plasmó, en el frente de batalla, imágenes sobre los brutales bombardeos de la aviación franquista sin importarle los riesgos que corría. Elena Montejo dice de ella que "atrapó gestos, momentos y acciones de forma brillante y emotiva", razón por la cual sus fotografías "invitan al espectador a implicarse". Murió en un absurdo accidente aplastada por un tanque republicano el 26 de julio de 1937 antes de cumplir los 27 años.

Por otra parte, en relación a este tema hay que tener presente que, pese a la desaparición y destrucción de muchos archivos fotográficos durante la posguerra y la dictadura, en fechas recientes, en concreto en las dos últimas décadas, se han venido desarrollando diversas iniciativas por parte de entes públicos y privados para recuperar este valioso patrimonio documental y, por ello, las nuevas tecnologías han sido decisivas para la conservación digital, el acceso y difusión a la ciudadanía.

A modo de conclusión, y volviendo a citar a Susan Sontag, esta prestigiosa intelectual nos invita a reflexionar sobre la función que la fotografía de guerra puede tener sobre la memoria colectiva y la política. Y, por ello, como señala Mario Díaz Barrado, "la fotografía puede convertir el recuerdo en una forma de conocimiento" porque, ciertamente, la fotografía y, por extensión la imagen, en sus distintos formatos, es, ya para siempre, testigo fiel de la historia.

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