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Opinión

El relato

De los mensajes de Alberto Núñez Feijóo a Carlos Mazón durante la larga y trágica noche de la dana valenciana destaca la insistencia del jefe conservador por dominar «el relato». Podría (y seguramente debería), en lugar de ello, haberse referido a la defensa de «la verdad», al análisis de «los hechos», en cualquier caso a la necesidad de mostrarse en todo momento rápido y sincero con los afectados por el desastre. Estando, esto es, a la altura de las circunstancias. Pero la recomendación a su adlátere se quedó en eso, en la insistencia, en la fijación de Feijóo por el control del «relato».

No es, en absoluto, dicha y frívola actitud exclusiva del PP. Hace tiempo que en la política española, en general, se viene luchando por imponer al otro, y de paso a la opinión pública, el «relato» o propia versión de acontecimientos públicos y políticos susceptibles de rédito electoral. Haciéndolo, además, en el acto, en cuestión de segundos, sin tiempo apenas para reflexionar, pretendiendo ganar a los demás en la carrera por dar la noticia, siendo los primeros en opinar, en sentar cátedra lanzando un mensaje que siempre, por su precipitación, correrá el riesgo de tener que ser corregido después, al incluir errores, pero considerándose esa enmienda peor que el silencio de una noticia no enjuiciada a bote pronto.

Para ello, lo más rápido, claro está, son las redes sociales. En su espuria malla se ha generalizado el mecanismo de emitir opiniones y juicios, comentarios y bromas en tiempo real en la «cuenta» del líder. Así, a la remanguillé, entre una cosa y otra, con tres o cuatro líneas el presidente, el ministro, el diputado se sacude un pésame, una toma de postura, una reacción o réplica, a fin de ocupar, saturar y «controlar» el «relato» de la actualidad, desde la guerra de Ucrania hasta las acusaciones contra Julio Iglesias.

Como una charca de ranas el incesante croar de dichas cuentas genera en la realidad tal y tan molesto ruido que el destinatario, además de una fuerte migraña, rara vez obtiene un análisis ponderado de cualquier situación o noticia que pueda afectarle, recibiendo tan solo sectarias proclamas.

El caso, como decía Feijóo, es controlar el «relato». Lo demás, importa bastante menos.

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