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Opinión

JOSÉ CARLOS DÍEZ

ZARAGOZA

Opinión | Crisis fiscal y financiación autonómica

Ninguno de los partidos de la oposición habla de la deuda pública y todos piden más dinero para gastar más o bajar los impuestos

María Jesús Montero, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Política Fiscal y Financiera.

María Jesús Montero, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Política Fiscal y Financiera. / José Luis Roca

En 1978 los constituyentes cometieron el error de llamar Estado sólo a la Administración Central y ahora parece que el Estado son las comunidades autónomas y la Administración central no pertenece a los ciudadanos, aunque sigue pagando las pensiones que suponen uno de cada tres euros que gasta el Estado en su conjunto. La reciente negociación de la financiación autonómica es un buen ejemplo.

Para un mismo nivel de ingresos públicos lo que ha hecho Pedro Sánchez para cumplir sus compromisos de investidura con los independentistas ha sido proponer pasar ingresos que recibe la Administración central a las comunidades autónomas. La Administración central tiene déficit, principalmente por el sistema de pensiones que gasta unos 50.000 millones más de lo que ingresa, y Pedro Sánchez sigue subiendo las pensiones con el IPC y se ha comprometido con Donald Trump a doblar el gasto militar y aumentar más el gasto y la deuda pública. El Estado gasta más de lo que ingresa desde 2007, la deuda pública ha aumentado 40 puntos de PIB hasta el 100%, somos uno de los países con más deuda pública, en un mundo cada vez más incierto e inestable gestionando el dólar y la moneda de reserva mundial por un personaje tan caótico como Trump.

Economía viene del griego, ciencia del hogar. Un hogar se puede endeudar para comprar una vivienda, un coche, incluso para comprar un electrodoméstico que va a usar durante años, pero si un hogar pide crédito para ir a comprar comida en poco tiempo dejará de tener crédito y perderá todos sus bienes. Un estado se puede endeudar para invertir en educación, en universidades e investigación, en hacer infraestructuras pero endeudarte, como estamos haciendo los españoles, para pagar gasto corriente en pensiones y sanidad desde hace más de 15 años, la historia nos enseña que acabará en una crisis de deuda, como ya tuvimos entre 2010 y 2013.

Lo preocupante es que ninguno de los presidentes de comunidades autónomas ha criticado a Pedro Sánchez por comprometer la deuda pública de los españoles que aún ni han nacido, lo que han criticado es que el acuerdo se ha hecho para beneficiar a Cataluña, lo cual además de ser verdad, es cierto. Jorge Azcón ha criticado, con razón, que Aragón saldría muy perjudicada de este nuevo acuerdo perdiendo 4 puntos de financiación efectiva y quedando como la comunidad peor financiada del sistema, pero ni una palabra de la deuda pública. Ninguno de los partidos de la oposición habla de la deuda pública y todos piden más dinero para gastar más o bajar los impuestos, desde Vox, a Chunta, pasando por Aragón Existe y el Partido Comunista o como se llame la coalición que han presentado.

Sólo Pilar Alegría defiende la propuesta pero todos los aragoneses saben que pase lo que pase, ella, gracias a Pedro Sánchez, será la líder del grupo parlamentario en las Cortes de Aragón, tendrá un buen sueldo, chófer, visa para pagar comidas, asistentes, etcétera. Más difícil es explicar por qué los cargos del PSOE que ahora tienen sueldo de nuestros impuestos pero que los perderán con alta probabilidad en las próximas elecciones municipales de 2027, como hemos comprobado en Extremadura, callan y tragan con este esperpento. Y Thomas Schelling, Nobel de economía, nos enseñó por qué a los aragoneses no les preocupa la deuda. El cerebro humano prioriza los objetivos inmediatos, como mejorar la sanidad, a los de largo plazo, como es devolver las deudas.

José Carlos Díez, profesor de economía Universidad de Alcalá

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