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Opinión | FIRMA INVITADA

Al respecto del colapso sanitario…, no sea tramposo, Sr. Azcón

En relación con el llamado colapso sanitario, al que hace referencia el Sr. Azcón, es obligado contextualizar para desenmascarar la estrategia del PP. El presidente Azcón ha mostrado una tendencia recurrente a atribuirse la autoría de numerosos proyectos e iniciativas que, en realidad, no solo nacieron con el gobierno anterior, sino que ya contaban con avances significativos, como la aprobación de declaraciones de interés autonómico en muchos de ellos que han posibilitado la materialización natural en estos años. Esto no solo se evidencia en los proyectos relacionados con centros de datos, sino también en iniciativas vinculadas al sector primario en las provincias de Huesca y Zaragoza, o en la industria, como es el caso de Aratea en Platea o las ubicadas en el aeropuerto de Teruel como IAC o Sceye.

Esta memoria selectiva de Azcón olvida, de manera intencionada, quién fue el verdadero impulsor de estas inversiones. Sin embargo, tiene presente al presidente Lambán únicamente para manipular y descontextualizar sus reflexiones sobre la sanidad pública, utilizándolas para justificar su propia negligencia y manifiesta incompetencia. Azcón afirma sin titubeos que Lambán reconoció haber dejado la sanidad en colapso, ignorando todo lo que tuvimos que revertir tras la pésima gestión de la Sra. Rudi, para volver a situarla como piedra angular del Estado del Bienestar, desde los principios de gratuidad, igualdad y universalidad.

Ante la dificultad de mantener el actual sistema público sanitario, Lambán propuso un Pacto de Estado entre todas las comunidades autónomas y el Estado, con el fin de afrontar el debate de manera seria y definir colectivamente un nuevo marco que garantizara la sostenibilidad y calidad de la sanidad pública. Para ello, se puso en marcha un proceso interno en Aragón que invitó a profesionales, partidos políticos, instituciones, asociaciones y usuarios a aportar propuestas para diagnosticar la raíz de los problemas y plantear soluciones adecuadas.

Sin embargo, el Partido Popular decidió no participar en este proceso, mostrando así su irresponsabilidad y deslegitimando la iniciativa, siguiendo su patrón habitual cuando se encuentra en la oposición.

Entre los asuntos críticos destacaban la falta de profesionales y la necesidad de aumentar las plazas MIR, la escasa atracción de plazas en el medio rural, las diferencias salariales entre comunidades autónomas y la disparidad en las carteras de servicios. Todas estas cuestiones requieren, además de una gestión comprometida con lo público, de ejercer de manera responsable el autogobierno, que, por cierto, tanto ha beneficiado a nuestra tierra, de una coordinación y armonización estatal en cooperación con las autonomías.

Porque la gestión sanitaria implica retos que superan las competencias de una sola comunidad, debiendo abordarse en el marco de la Conferencia Sectorial entre comunidades autónomas y el Gobierno central, para garantizar una sanidad pública y universal, fiel al modelo diseñado por Ernest Lluch.

Lambán, con responsabilidad política y voluntad de aportar soluciones, advirtió que, si no se actuaba con diligencia y colaboración, la sanidad pública corría el riesgo de colapsar. Frente a esta advertencia, Azcón opta por una actitud irresponsable y en un ejercicio de trampismo prefiere quedarse con los árboles sin importarle que su responsabilidad es vigilar el bosque.

Su gestión, Sr. Azcón, no ha llevado al colapso a la sanidad aragonesa, la ha arrojado al precipicio, generando una sensación inédita de inseguridad en el sistema público. A pesar de haber centrado su campaña electoral casi de manera monográfica en la sanidad, todos los indicadores han empeorado: aumento insoportable de las listas de espera, récords históricos en los tiempos de cita en centros de salud, cierre de consultas y recortes en los días de visita en consultorios rurales, todo ello con el mayor presupuesto sanitario de la historia. Paradójicamente, nunca con más recursos se ha hecho menos.

Lo único que ha mejorado, eso sí, es el negocio de quienes se lucran con la sanidad: se han incrementado los conciertos y, por primera vez, y de manera escandalosa, se han cedido hospitales públicos y recursos a empresas privadas para cubrir servicios que la sanidad pública no logra atender, aunque esto implique sobrecargar a los profesionales poniendo en riesgo la calidad del sistema.

Como decía al principio, es imprescindible recordar, que, bajo la presidencia de Rudi, se produjeron recortes presupuestarios indiscriminados que afectaron de manera directa a los recursos de la sanidad pública y dificultaron su sostenimiento. Además, se impuso la jubilación obligatoria a los 65 años a cientos de médicos, reduciendo la plantilla y generando un coste de 50 millones de euros en indemnizaciones tras los recursos legales. Asimismo, se implementó una bonificación en el tramo autonómico del IRPF para quienes contrataban seguros médicos privados, incentivando la salida de usuarios del sistema público y fomentando la privatización. Todo eso fue revertido por el gobierno de Javier Lambán incrementando el presupuesto en más de un 60% e impulsando y construyendo los hospitales públicos de Teruel y Alcañiz que el gobierno de Rudi dinamitó.

Por lo tanto, no engañan, este es el modelo sanitario que el PP aplica cuando gobierna, es marca de la casa y ya sabemos cuáles son sus prioridades.

Así que, Sr. Azcón, asuma su responsabilidad y pida perdón por tantos compromisos incumplidos. La pregunta es si ha incumplido por no poder o por no querer. Yo tengo clara la respuesta, la definitiva corresponde a la ciudadanía que podrá expresarse en consecuencia el próximo 8 de febrero.

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