Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | CON SENTIDO/SIN SENTIDO

Al pan, pan…

Ese certero refrán resume el actual estado de la cuestión (perdón, depresión) mundial y español. Vamos al grano, otro dicho popular. Donald está jugando con invadir un islón helado de la UE -luego viene Islandia, amaga- o con atacar Irán «para defender a los manifestantes» (petróleo y gas en trumpiano). Puede hacer lo que quiera en el hemisferio occidental, es su dueño imperial y su excusa de defender los intereses de Amerrika se olvida pronto. Algunos países indignaditos de esa Europa hipotecada por la OTAN (léase USA) van a mandar tropas multinacionales «de reconocimiento» (perros y trineos, se mofa Trump). Rusia y China vigilan sus respectivos hemisferios esperando su momento.

No es menor el estado de la depresión española. El gobierno no puede gobernar, atado de pies y manos a izquierda y derecha. Los problemas fundamentales, como el de la vivienda, se desaguan entre gestos tan rimbombantes como ineficaces. Las buenas cifras macroeconómicas no se dejan sentir en los hogares agobiados y cabreados contra todo. A río revuelto (vaya, otro refrán)... ganancia de Vox, regada por generosas sumas procedentes de la internacional ultraderechista, que también la nutre de munición antiprogre que replica el PP. Las clases trabajadoras cada vez quedan más seducidas por esos que llaman al pan, pan... tras un destilado de simplismo, manipulación y tergiversación no exento de estrategia y táctica en sus mensajes y comunicación. Ante semejante avalancha reaccionaria, el Gobierno ha reflotado RTVE, pero parece que la gente, los jóvenes sobre todo, hace más caso a las redes sociales y a los storytellings que se cifran en un eslogan, pues no está la parroquia digitalizada para más peroratas con la de series, vídeos de Youtube o stories de Instagram que hay que visionar... La batalla judicial está perdida, el lawfare de la Carcunda togada es implacable (véase el aplazamiento sine die del juicio de «Alberto Quirón»). La «izquierda transformadora» lo que más claramente transforma -en éter- es el caudal de votos que atesoraba y que ahora se escurre por un quítame allá ese ego, poltrona o matiz ideológico. De su conexión, incluido el PSOE, con el pueblo, mejor no hablar...

Y, por si fuera poco, la versión posmoderna y hortera del mito de don Julio (¿no era don Juan?) tenía los pies de barro y el corazón de mierda heteropatriarcal. Si hasta su equipo del alma se está derrumbando… Vamos, que navegamos firmemente hacia un apocalipsis helado en un Titanic sin puente de mando. Eso sí, lo contemplaremos en las múltiples pantallas que entretienen nuestra vida y, si queda alguien, se harán muchas pelis, series y reels.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents