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Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Palabra de chamán

Lo más extraordinario de este libro insólito La caída del cielo. Palabras de un chamán yanomami (Capitán Swing) de Davi Kopenawa y Bruce Albert, probablemente sea el contenido etnográfico de su estudio sobre las últimas tribus brasileñas, centrándose en el testimonio de uno de sus chamanes y en sus revelaciones en torno a su tribu, sus costumbres y heredada espiritualidad. Pero en sus páginas hay mucho más.

Como es sabido, los yanomami ocupan una extensa área de selva amazónica en el límite entre Brasil y Venezuela. Una tierra ambicionada por las compañías madereras y mineras, por nuevos terratenientes y colonos o por proyectos –como la «carretera perimetral»– que, a juicio de los ecologistas, amenazan no solo la conservación de la naturaleza tropical, sino la propia supervivencia de las etnias autóctonas.

Las primeras visiones de Davi Kopenawa se produjeron siendo él apenas todavía niño. En sus iluminados sueños aparecieron los xapiri, o espíritus. Tenían forma humana, pero eran mucho más pequeños, estando algunos de esos homúnculos cubiertos de plumón y plumas, como diminutos pájaros.

Al repetirse una y otra vez aquel tipo de sueños, Davi supo que antes o después tomaría el polvo de la yakoana y se convertiría en chamán de su tribu; así, efectivamente, ocurrió.

Ya ejerciendo como tal, se familiarizaría con las alucinaciones. En sus visiones, las cuerdas de su hamaca se estiraban hasta quedar atadas «al pecho del cielo». Él mismo crecía, se hacía más ancho, abarcaba mucho más espacio, hasta que de repente aparecían ante él grandes montañas de piedras, rocosos picos que, según la revelación de los dioses, eran creados por la magia chamánica. El joven que seguía siendo Davi se convertía en un aterrador espectro para poder comunicarse con los ancestros de los animales, con el espíritu de la luna y con otros seres invisibles que formaban parte del panteón religioso yanomami. Al alcanzar ese nivel ganaba una santidad para la que parecía estar predestinado, pues ya al comienzo de su carrera el padrastro de Davi, que también era chamán, se mostraba convencido de que poseía las cualidades necesarias para convertirse en un hombre santo.

Esta es su historia, estas son sus percepciones. Palabra de un chamán a las puertas del cielo.

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