Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Un debate sin un ganador claro

El cara a cara entre el candidato del PP a la presidencia de Aragón, Jorge Azcón, y la aspirante socialista, Pilar Alegría, puso sobre la mesa dos modelos distintos pero no tan alejados de concebir el presente y el futuro de Aragón. Hay que remontarse a mayo de 2015, hace casi once años, para recordar un debate similar. Entonces fueron Javier Lambán (PSOE) y Luisa Fernanda Rudi (PP) los que confrontaron ideas en Aragón Televisión en un contexto totalmente distinto y menos polarizado políticamente.

Entre aquel cara a cara y el de ayer, que también emitió la televisión autonómica aragonesa, hay algunas similitudes, aunque la principal diferencia es que en estos momentos la mayoría para gobernar está demasiado cara. La dificultad para trazar acuerdos preside una campaña en la que no se vislumbra un horizonte cómodo. Azcón trata de zafarse de la dependencia de Vox mientras Alegría intenta que el escenario nacional no le pase factura. Tampoco le es favorable la aritmética que ofrecen las encuestas, con una izquierda en minoría y partidos como el PAR y Podemos en caída libre. En ese contexto, se descarta por supuesto la opción de un pacto entre grandes partidos, aunque sería lo más conveniente. Pero hoy por hoy es pura utopía.

Azcón y Alegría ofrecieron un debate sin un claro ganador, en el que cada uno trató de hacerse fuerte en el terreno en el que mejor se desenvuelve. El popular rentabilizó la situación económica y el empleo, con una comunidad que aspira al pleno empleo y casi 70.000 millones en inversiones, mientras que la socialista trató de castigar al presidente con la situación de la educación y la sanidad, dos caballos de batalla en los que sí sería necesario establecer una hoja de ruta común para los próximos años en Aragón.

En el tercer y cuarto bloque, en el que se abordó la situación del la relación de la comunidad con España, ambos candidatos chocaron en el modelo de financiación autonómica, un área en la que Azcón ganó terreno y en la que Alegría defendió los postulados del Gobierno de Pedro Sánchez.

En esta batalla dialéctica y de ideas imperó, en términos generales, el respeto y el buen tono entre los candidatos, que realizaron un ejercicio de transparencia democrática que siempre es de agradecer. En ello también influyó una realidad a la que nadie es ajeno: es más fácil perder el debate que ganarlo con claridad. Y eso fue lo que ocurrió ayer. El cara a cara concluyó con un empate técnico y sin un ganador claro a los puntos. Azcón trató de mantener la guardia bien alta para evitar cometer errores que suelen pagar muy caros quienes están en la presidencia.

También cumplió con el guión establecido Pilar Alegría durante un enfrentamiento no exento de riesgos, en el que el contexto nacional no resulta favorable para la socialista, de ahí que se centrara en marcar perfil propio y en centrar toda su atención en mostrar su versión más fiable. Tras el cara a cara quedan todavía 12 días de campaña, tres debates con todos los candidatos en liza y margen de maniobra para tratar de convencer y movilizar en clave autonómica, algo que será complicado porque los decibelios de la política nacional no dan tregua.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents