Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | la comedia humana

Tienen, por eso no lloran/de plomo las calaveras

El cine USA ha sacado muchas veces a bandas, sectas, etc, de tarados armados hasta los dientes en campamentos donde ensayan sus akelarres. Su fantasía supremacista es salir de caza con su chatarra de matar y aterrorizar a las razas "inferiores". El más tarado de todos, un degenerado, pedófilo y probablemente débil mental, Trump, fue elegido por el 30 por ciento de los ciudadanos de allí –la flor y nata del electorado como si dijéramos– y, por fin presidente, ha hecho realidad el sueño de estos descerebrados, entre los que, ya se ha visto, hay asesinos sueltos.

De repente son agentes federales, pero van enmascarados como delincuentes. Es realmente una especie de Gestapo que sólo obedece a Kristi Noen, una de las tres súper neumáticas señoras que el putero ha puesto a mentir sobre el caos que está armando, sobre todo en los estados donde no ganó. Ya van dos asesinatos de ciudadanos, además del terror sádico contra quien parezca inmigrante a los gestapos. Luego mienten para justificar el crimen, mienten porque que tienen, como dijo Lorca, de plomo las calaveras.

La democracia se instauró para librarnos de desechos humanos (Nerones, Calígulas, Fernandos séptimos) convertidos en reyes vendepatrias o dictadores atroces, pero la cosa, a veces, acaba así: Trump. Ya nos pasó con Adolf, un hábil charlatán histérico que utilizó los terribles problemas sociales para inventar aquel gigantesco delirio de la supremacía aria –como si su adefésica persona no desmintiera semejante vaina.

Ahora suena la misma copla, América primero, Alemania sobre todos; y por aquí, lo mismo pero aún más grotesco, España una grande, libre, con bases USA y con Haragán primero de limpiabotas de su señor naranja.

Cómo ocurre para que la misma mierda salga a flote cada tres o cuatro décadas es uno de los misterios que acaso tenga su origen en la naturaleza humana. Medimos el progreso por los logros de los mejores, pero como especie, los humanos somos también esto que vota "esto" otra vez. Son más, y si se empeñan en poner a un chimpancé con dos pistolas, sale. Y pasa esto. Mira Madrid.

Detrás del circo, naturalmente, hay fuerzas poderosas (money money money) que apenas asoman la patita. Controlan el relato, que se dice ahora (la vieja trola con diseño para nuevos tontos) y compran voluntades en el mercado de la comunicación, donde sobra género y número.

Algunos, después del voto, conocerá las consecuencias, pero lo darán por bueno; abundan los Pacos de Los santos inocentes, que se desviven votando a sus señoritos. Es la santa tradición, cuando liberaban el tiro de mulas de la carroza real para ocupar su lugar y uncirse los yugos llenos de gozo como acémilas entusiastas. Como ya pasó.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents