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Opinión | SALA DE MÁQUINAS

Tormentas de tinta

A los narradores de raza no sólo se les ofrecen dos maneras de contar historias: las que entran en un relato, necesariamente breves, y las que serían susceptibles de contarse, por su extensión, a lo largo de una novela. Quedaría un espacio intermedio, de difícil o ambigua definición, que unas veces llamamos "cuento largo" (podría alcanzar hasta cerca de las cien páginas) y otras "novela corta" (podría superar escasamente el centenar de páginas), pero sin que acabe de encajar exactamente en ninguno de estos dos artificiales formatos. Siendo, seguramente, por esa misma razón más compleja su edición y su conexión con un público –el actual lector–, poco habituado a tales «distancias» narrativas. Que, sin embargo, cultivaron con éxito autores tan distintos como Herny James, Balzac, Truman Capote, Clarín o Camilleri.

Cuentos largos o novelas cortas son las piezas que Jorge Giménez Tomás ha agrupado en su primer y excelente libro, Tormentas de ayer. Una recia y frondosa gavilla de narraciones que expresan con belleza y convicción su naturaleza de narrador y su capacidad para urdir, podría decirse, casi cualquier tipo de historia. Giménez Tomás se prueba en el presente y en el pasado, en el reflejo y en la interpretación de la realidad que nos rodea, y en los mundos en proceso de evaporación que componen eso que llamamos "el pasado". Al cual, racionalmente, nuestro autor aplicará la investigación histórica y sus fuentes, pero también una imaginación con cuyo encanto confía seducir a sus lectores.

Personajes y episodios, en particular, de la Corona de Aragón, de sus reinos, cortes, justicias, de aquel imperio que con su unidad dinástica conquistó el Mediterráneo y buena parte del orbe conocido. Subyace en esas narraciones históricas el amor por Aragón de un escritor conscientemente comprometido con sus raíces, de las que se enorgullece, y que desea compartir. Acompañarle, como lectores, en ese propósito, será una vía más para dignificarnos como herederos de aquella Corona antecesora de una Europa que sembraría las semillas de la libertad.

Otros relatos nos hablan de temas y personajes de hoy, asombrándonos por la capacidad imaginativa y crítica de un autor con tanta personalidad como vocación y talento, y a quien damos la más calurosa bienvenida al país de las letras, con la certeza de que se quedará a vivir en él.

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