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Opinión | el artículo del día

JAVIER FERNÁNDEZ LÓPEZ

Groenlandia

Cuando estudiábamos geografía, con doce o trece años, no le prestábamos ninguna atención a esta isla. Aparecía en los mapas, sí, pero poco más. Años después, de forma ya voluntaria, algunos nos hemos informado por pura curiosidad y lo primero que decían en los libros o atlas era que su tamaño era el mayor entre las islas del mundo. También que estaba más al norte que Islandia, a la que veíamos en muchos mapas como lo más arriba de Europa, casi en el Ártico. En unas informaciones se decía que estaba inhabitada ya que su superficie era de hielo y que vivir allí era imposible. Buceando algo más aprendimos que sí vivía gente allí y que incluso había poblados y una ciudad, su capital, Nuur.

Donald Trump está dispuesto a cambiar al mundo y lo quiere hacer como cuando los niños grandotes malcriados se dedican a poner la zancadilla a todos los que pasan corriendo a su lado. Es la imagen del matón. Y sus referencias a Groenlandia nos están obligando a buscar en los libros datos actualizados de esta isla. Así sabemos que formalmente pertenece a Dinamarca, aunque políticamente goza de una amplia autonomía. Sus pobladores rondan los 55.000, de los que una mayoría viven en la capital.

Antes de seguir con reflexiones acerca de la isla y el conflicto que el innombrable está creando voy a fijarme en lo último. En Davos (Suiza) el presidente estadounidense ha afirmado que él y el secretario general de la OTAN han llegado a un acuerdo sobre la soberanía de las bases de EEUU en la isla. En la reunión han llegado a esa decisión dos personas que no tienen ninguna competencia sobre la soberanía en Groenlandia. No han tenido ni el detalle de citar a escuchar y opinar al gobierno de Dinamarca ni a los representantes de la autonomía política en la isla. Trump, además de soberbio, narcisista, matón, etc., es un analfabeto funcional, no sabe nada. Y, lo que es peor, no le importa. Sobre Mark Rutte, en su papel de perrito faldero, poco hay que añadir.

La soberanía sobre esta isla es de Dinamarca y como miembro (fundador) de la OTAN, Groenlandia está bajo el paraguas defensivo de esta organización. No ocurre lo mismo con la Unión Europea, a la que sí pertenece Dinamarca, pero no esta isla. Dado que no es geográficamente Europa, sus dirigentes apelaron a la condición de territorios ultra lejanos y se salieron de la UE. Si los gobernantes de Dinamarca quisiesen apoyo podrían pedirlo a la OTAN, pero no a la UE.

Mucho se está especulando sobre las razones de Trump para querer hacerse con esta isla y voy a tratar de argumentar que casi todas ellas son falsas. La soberanía por la vía de la compra jurídicamente sería muy complicada y larga ya que los habitantes, que serían los vendedores, no tienen ese poder de forma exclusiva. Cuando se hacían estas cosas (Luisiana fue vendida por Francia a EEUU) eran otros tiempos y, además, el contrato era entre dos estados, no eran los nativos los que vendían. Sobre la defensa me parece ridículo que se cite cuando la OTAN, donde los EEUU tienen casi todo el poder, ya la protege, a lo que hay que añadir, ¿de quién hay que defenderla? En una de sus intervenciones alucinantes ha llegado a decir el innombrable que de China y de Rusia, supongo que pensará que provocando la Tercera Guerra Mundial ya que la OTAN acudiría a defenderla. Gas, petróleo, tierras raras, para lo que se necesitan empresas y es muy sencillo promover acuerdos comerciales de algunas con el gobierno danés y los habitantes, ¿ese es el objetivo?

La ruta comercial y el Ártico. Aquí sí, a medio y largo plazo, habría que plantearse una defensa potente sobre estos dos temas, muy relacionados entre sí. Nuevas vías de comunicación que pueden cambiar el comercio mundial, lo que me plantea una gran duda: ¿pueden algunos países impedir el tráfico marítimo a otros?

A mi juicio lo importante de este conflicto que está creando Trump, amenazando incluso con apropiarse de esta isla por la fuerza, es la posición de la Unión Europea. En conversaciones grabadas, en las que participó el Secretario de Estado de Guerra (así se denomina ahora ese departamento) y en el documento de estrategia conocido recientemente, la actual administración norteamericana está dejando muy claro su desprecio hacia la UE y su voluntad de acabar con esta organización. El innombrable odia a los que creía sus súbditos y en vez de tratarnos como a leales aliados lo hace como si fuésemos rivales (no sé si tanto como enemigos). Y tenemos que reaccionar, a largo plazo creando nuestra propia organización defensiva, pero a corto y medio no tenemos más remedio que seguir comprando sus armas y participando en los comités, cuarteles generales y unidades de la OTAN (es decir con EEUU). Tenemos, ya, que diseñar y entrenar equipos de mando y operaciones, por si hay que utilizarlos fuera de esa organización. Basta ya de decir que tenemos que hacer, hay que ponerse manos a la obra. El analfabeto está demostrando que no nos considera aliados, por lo que si su gemelo Putin quisiese invadir una parte de la UE no debemos pensar en que nos ayudaría. Y esta hipótesis no es tan descabellada como parece, en los Países Bálticos o en Polonia lo creen posible. Y hay que firmar, cuanto antes, potentes tratados con Canadá (con Australia, India, etc., después).

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