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Opinión

La hipérbole patriótica

Esos jóvenes que ahora afirman anhelar tanto figuras como la de Franco, no vivieron bajo una dictadura: nacieron y han crecido en democracia

Dicen en los informativos que un número importante de jóvenes en nuestro país afirma que no les importaría vivir en un régimen dictatorial. Al escucharlo pienso que cuando menos se trata de una afirmación inconsciente e inconsistente, porque esos jóvenes, que tanto anhelan figuras como la de Franco, no vivieron bajo una dictadura: nacieron y han crecido en democracia. ¿Entonces de dónde sale ese parabién hacia los regímenes dictatoriales, hacia el franquismo más concretamente?

Serán sus abuelos los que añoran esos tiempos oscuros y grises donde no había libertad, ni derechos, donde las mujeres avanzaban en penumbra, donde se pasaba hambre, donde la miseria estaba instalada en todos los ámbitos y en los que un dictador llamado Francisco, bajito y con la voz aflautada, decidió borrar nuestra historia, congelar España durante 40 años, creando dos bandos, vencedores y vencidos, que persisten ahora que vivimos en la hipérbole de lo patriótico, que tan pocas cosas buenas nos va a traer.

Porque de esa hipérbole la ultraderecha ha construido un cajón de sastre donde cabe todo lo que necesitan para volver sobre argumentos peregrinos, racistas, xenófobos y machistas que lo que buscan es deshumanizarnos, cercenando la libertad y todos los derechos que son nuestros: de todas las mujeres que han conquistado las calles; de los hombres que han conquistado su aprendizaje.

Y aunque nos resulte insoportable pensar que parte de nuestros jóvenes quiere volver sobre el silencio y el miedo que imponen las dictaduras, no es tan sorprendente si pensamos que los franquistas quieren recuperar sus derechos, que los tenían gracias a la miseria de los otros, y la ultraderecha en España es franquista y es trumpista y cree, como Trump, que España grande lo será cuando los comunistas y los socialistas sean silenciados, cuando las mujeres vuelvan a su orden natural y doméstico y los inmigrantes sean solo latinos y sirvientes.

El próximo 8 de febrero votamos en Aragón y hay que votar, es necesario votar y hay que hacerlo sabiendo que en esa hipérbole patriótica que hoy tanto seduce caben unos pocos y sobramos casi todos. A fin de cuentas, en eso consisten las dictaduras que son corrosivas, asesinas e insaciables.

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