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Opinión

Prometeo en el siglo XXI

Criticamos a Trump en la distancia porque es fácil e inocuo y callamos ante acciones y actitudes de aquí porque tenemos miedo y es humano ser cobardes

Hace unos días el actor y director teatral, Alberto Castrillo-Ferrer, escribía estas palabras en un ‘wasap’, refiriéndose a la obra ‘Prometeo, bufón y mártir’, que interpreta este viernes en el salón de actos de la Caja Rural de Aragón. «Criticamos al sinvergüenza Trump en la distancia, pero callamos ante los delitos de nuestros sinvergüencillas de andar por casa. Prometeo entre la risa y el dolor se convierte así en un espejo feroz de nuestra sociedad». Tras leer sus palabras le escribí: «Gracias por recordarnos que somos cobardes», porque sí, criticamos a Trump en la distancia porque es fácil e inocuo y callamos ante acciones y actitudes que se producen aquí, en nuestra casa, porque tenemos miedo y de humanos es ser cobardes. A los pocos días me mandó un audio recordándome cuando de Gaulle les dijo a los franceses que eran resistentes.

«Es verdad que estamos resistiendo y sobreviviendo a todos los niveles, proseguía en su audio, y quizá mis pequeñas locuras son mi forma de resistir o de ser cobarde gritando». Eran palabras resistentes porque estamos, sin opción, aprendiendo a vivir resistiendo, cuando ya no es suficiente resistir porque la resistencia es fugaz y son solo unos pocos los que saben hacer de su resistencia una lucha contra las injusticias, no solo las que nos llegan desde fuera de nuestras fronteras con nombres propios y colectivos anónimos, sino las que tenemos dentro de nuestro país, un país que bascula entre la querencia hacia un dictador asesino y la más inhumana calificación y maltrato hacia los extranjeros y ambas, desgraciadamente, se extienden como una mancha sin control en medio de un océano embravecido.

Parece mentira, pero así es. Tiene el gobernante que demostrar que es capaz de provocar el horror sin pestañear para que las cosas empiecen a moverse y sus gracias dejen de ser graciosas y sus palabras dejen de ser interesantes, porque son simples patrañas con las que inmovilizar y hacer de la resistencia un eslabón sin cadena de continuidad que es la mejor forma de tenernos callados, anestesiados y amortizados. Tendremos que resistir, Alberto, y como Prometeo denunciar a los poderosos sabiendo que la hoguera puede prender en cualquier momento.

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