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Opinión | EDITORIAL

Aragón, ante la encrucijada del 8F

El día de reflexión para el conjunto de los aragoneses y los partidos políticos que los representan da paso hoy a una jornada decisiva, en la que los ciudadanos elegirán quién guía su futuro durante los próximos cuatro años. Este 8 de febrero forma parte ya de la historia de una comunidad que está llamada a votar este domingo, en lo que debe ser la fiesta de la democracia aragonesa. En juego hay demasiado como para no ejercer un derecho que decidirá el resultado de unas elecciones autonómicas que despejarán un buen número de interrogantes, el primero de los cuales será conocer si el Partido Popular necesitará o no los votos de la ultraderecha para gobernar la comunidad durante la próxima legislatura. Las urnas dictarán sentencia después de que el presidente de Aragón, Jorge Azcón, convocase los comicios, precisamente, para tratar liberarse de la ultraderecha y frenar el «bloqueo» que le impone Vox, una formación que con sus exigencias ideológicas impidió la aprobación de los presupuestos de 2026. Esta, no obstante, no será la única incógnita a resolver.

La segunda de las cuestiones que están sobre la mesa es conocer si la candidata socialista, Pilar Alegría, podrá aguantar el tirón y obtener un resultado solvente que le exima del batacazo que el PSOE ya sufrió en las elecciones autonómicas de Extremadura. Tanto su resultado en Aragón como el que obtenga su máximo rival, el líder del PP, Jorge Azcón, marcarán la hoja de ruta de sus respectivas formaciones a nivel nacional, que afrontan un horizonte salpicado de nuevas convocatorias de comicios autonómicos en Castilla y León y Andalucía, sin olvidar que las generales tendrán lugar, como tarde, en el año 2027.

La dependencia del PP respecto a Azcón vendrá determinada también por el resultado que obtengan el PAR y Teruel Existe, dos formaciones aragonesas que han librado una batalla encarnizada en la provincia de Teruel. Si el Partido Aragonés no lograra representación en las Cortes significaría un antes y un después en la historia política de Aragón, ya que la formación ha sido la llave para formar de Gobiernos estables en la comunidad en las últimas décadas. Su desaparición podría significar, por tanto, una mayor polarización en la comunidad, donde el bloque de izquierdas y derechas quedaría todavía más marcado. Y otra de las conclusiones que permitirá extraer el resultado de hoy es conocer cómo quedan los partidos de la izquierda (CHA, IU-Sumar y Podemos) en Aragón después de no conseguir armar una coalición para concurrir de forma conjunta. Podemos también se juega su futuro y su representación parlamentaria en la comunidad.

Las elecciones autonómicas de hoy son, por tanto, decisivas por muchos motivos, aunque tan solo dibujarán la fotografía de cómo es Aragón hoy. Los partidos políticos con presencia en el hemiciclo a partir de mañana tendrán la obligación y la responsabilidad de trabajar con esos mimbres y sellar las mejores alianzas posibles para lograr un futuro próspero para los aragoneses.

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