Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EL RINCÓN DE PENSAR

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Unas elecciones con poca emoción

Afronto esta jornada electoral con cierta nostalgia y tristeza, por momentos me gustaría que unas elecciones en Aragón tuvieran un escenario muy distinto al de este 8F en el que parece que prácticamente todo está decidido, lo más importante al menos, y encaramos una recta final poco emocionante en lo más sustancial. Que pase lo que pase esta noche, la vida seguirá prácticamente igual que antes de emprender este viaje a ninguna parte y que pronto volveremos a hablar de «bloqueo» o de «pinzas» y «líneas rojas». Pero más allá de la ideología, lo que más añoro es la emoción de elecciones anteriores, como las de 2023 sin ir más lejos, en la que no solo estaba muy abierto quién sería el ganador final sino también invitaba a hacer ese habitual juego con la aritmética de los escaños que dibujaban gobiernos muy diferentes. En mi opinión, quizá este sea uno de los momentos más emocionantes en este complejo mundo de la información política y siento que en esta ocasión, en cierta manera, se nos está robando. Aunque a la vista de lo sucio que juegan algunos candidatos y partidos, no sé yo si habríamos sobrevivido a tanto alto voltaje.

También me he acordado estos días de una frase muy manida en el pasado que en esta ocasión no tenía mucho sentido. Era como una tradición que en todas las campañas se echara mano del «Aragón pinta poco en Madrid» para afear que el Gobierno central no atendía las reclamaciones de la comunidad o que un gobierno autonómico que no era capaz de rascar inversiones o más dinero para financiar los servicios públicos era porque tenía poca capacidad de influencia o directamente era ninguneado por las direcciones de sus grandes partidos. Ahora estaremos en otra fase porque nos ofrecen 630 millones extra y les decimos que no. Otros tiempos. Antes habría quien diría «coge el dinero y vete», y no sé si no sería lo más inteligente.

Aragón esta vez ha pintado más que nunca y me pregunto para qué. Todos estos focos que se irán mañana mismo han traído más estiércol que compromisos y escucha a unos problemas que son muy reales y específicos de esta tierra. Los que llegan y no conocen ni la empresa que visitan –Fribin, señor Feijóo, se llama Fribin–, solo necesitan una excusa para vomitar su último insulto fabricado entre gurús bien pagados. Pero nada de comprometerse, que esta guerra es suya pero solo por unos días. Lo único emocionante hoy se juega en la zona baja, en los que se arriesgan a desaparecer de las Cortes, y todo apunta a drama. Pero esto nunca deja ganadores, solo supervivientes. Aunque puede que eso sea, en cierta manera, lo único que se juega Aragón, sobrevivir al abismo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents