Opinión | EDITORIAL
Aragón confirma la estrategia fallida del PP
Los resultados de la elecciones autonómicas de Aragón han dejado en evidencia la estrategia política seguida por el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo para tratar de desgastar al Gobierno de Pedro Sánchez. Los populares no solo no logran su objetivo de tratar de afianzarse en las Cortes de Aragón y esquivar su dependencia de Vox sino que pierden dos diputados (pasan de los 28 logrados en 2023 a 26) en una noche electoral que colma las expectativas de la ultraderecha, que duplica sus escaños al pasar de 7 a 14. La conclusión que se puede extraer es casi la misma que se obtuvo en las elecciones autonómicas de diciembre en Extremadura, pero con el agravante de la pérdida de diputados para los populares, que ahora afrontan los comicios de Castilla y León y de Andalucía con la ultraderecha desatada. Feijóo debería reflexionar.
A partir de ahora se abre un periodo que se antoja convulso y complejo, ya que el líder de Vox, Santiago Abascal, advirtió anoche a Jorge Azcón que deberá emprender un «cambio de políticas» si quiere su apoyo para gobernar Aragón, lo que deja al líder del PP en la comunidad en una situación delicada, primero para lograr la investidura y después para tratar de aprobar unos presupuestos que se esgrimieron como el argumento central para la convocatoria electoral . La aritmética, no obstante, abre otras opciones igual de complejas a la izquierda del PP, que pasan por una abstención del PSOE y de CHA para que Azcón sea investido presidente y, a partir de ahí, intentar negociar presupuestos, entre otras medidas, algo que exigiría de toneladas de generosidad por todas las partes pero que permitiría sacar de la ecuación a la ultraderecha.
El PP y el PSOE deberían hacérselo mirar porque una de las principales conclusiones de las elecciones de ayer en Aragón es la pérdida de peso del bipartidismo y los grandes partidos, que pierden siete escaños, con Pilar Alegría igualando el peor resultado de los socialistas en Aragón. La explicación quizá haya que buscarla en el descontento y la incapacidad del PSOE y el PP, más ocupados en la confrontación que en resolver los problemas de los ciudadanos, un factor que emerge como posible explicación al auge de la ultraderecha.
Pero Vox no es el único ganador de la noche electoral, ya que CHA logra también duplicar su representación en las Cortes de Aragón, un parlamento del que desaparecen Podemos y el Partido Aragonés (PAR), una formación con más de 40 años de historia que se ha convertido en el facilitador de la gobernabilidad de la comunidad, considerada históricamente como tierra de pactos.
La polarización de la política no solo ha engullido las expectativas del PP sino que ha eclipsado el mensaje troncal que debería haber sido protagonista en este arranque de 2026, que no es otro que Aragón y su futuro. Pero la campaña ya pasó y ahora toca intentar trabajar para que la comunidad no quede bloqueada. La tarea de los partidos para evitarlo y que acabe pasando factura a los aragoneses comienza hoy.
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