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Opinión

Madrid marca el futuro de Aragón

La aritmética electoral ha dejado a los aragoneses pendientes de un pacto entre PP y Vox que incluso podría servir de patrón para otras comunidades en las que, como ha ocurrido en Extremadura y en Aragón, exista una mayoría de derechas. Los comicios celebrados ayer en la comunidad son solo la antesala de una nueva legislatura que se presume compleja y caldeada, no solo por el contexto de polarización política en el que se mueve España sino también por las dificultades que ambas formaciones tendrán a la hora de encontrar ese «mínimo común» que reclama el líder del PP en Aragón, Jorge Azcón, sin que ello suponga atravesar líneas rojas incuestionables para ambas formaciones.

Dicho de otra forma, estos posibles acuerdos estarán sujetos a la estrategia electoral diseñada por el líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, y el de Vox, Santiago Abascal, que no pierden de vista la celebración de nuevos comicios en Castilla y León (el próximo 15 de marzo) y en Andalucía (antes del verano). Estas citas autonómicas, no obstante, serán solo el aperitivo de lo que está por llegar, unas elecciones generales que podrían celebrarse en 2027, si no se precipitan antes. Se trata de una pieza de caza mayor que condiciona todos y cada uno de los movimientos previos, lo que deja bien a las claras que buena parte del futuro de la comunidad aragonesa se jugará en buena medida en Madrid.

El portavoz nacional de Vox, José Antonio Fuster, lo apuntaba ayer: «Nosotros queremos gobernar» y el PP de Azcón «tiene que entender el mandato de las urnas», que han dejado a la formación de ultraderecha con 14 diputados, el doble que los obtenidos en 2023, lo que condicionará el margen de maniobra de los populares. Vox, por lo pronto, exige departamentos «con estructura y presupuestos». Mientras tanto, Feijóo reclamaba ayer «responsabilidad» al partido de Abascal para «entenderse» y no «bloquear» un Gobierno de Azcón en Aragón. Esta realidad deja patente que tanto el PP como la ultraderecha pilotarán en la sombra las negociaciones para despejar la legislatura en Aragón, algo que contrasta con tiempos pasados en los que, como ocurrió en el cuatripartito de Lambán (PSOE, PAR, CHA y Podemos) y en otros Ejecutivos, las decisiones se tomaban en el territorio entre partidos cuyas señas de identidad estaban más pegadas a la comunidad.

Pero la política y la realidad sociológica ha cambiado mucho en muy poco tiempo, como lo confirman los resultados del domingo, en los que, aunque se constató el repunte de CHA (de 3 a 6 escaños), se certificó el hundimiento definitivo del PAR y la pérdida de representación de Teruel Existe. Quizá Aragón no hubiera celebrado elecciones autonómicas anticipadas este domingo si ello hubiera dependido exclusivamente del PP en la comunidad. Quizá todo sería más sencillo ahora. Pero la inercia de la política nacional arrasa con todo y prueba de ello son los resultados del 8F.

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