Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

1,419 euros

Las organizaciones empresariales auguran una asfixia con la subida del SMI que no temen con los beneficios de la banca

Como es habitual, las principales organizaciones empresariales (CEOE y CEPYME) han criticado ferozmente el incremento de 3,1% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) anunciado por el Gobierno para 2026. Además de calificarla de «puro intervencionismo» han pronosticado que esta medida «llevará a un incremento exponencial de costes y asfixiará a gran número de empresas».

No es la primera vez que se anuncian catástrofes económicas por el incremento del SMI. En 2018, la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales otorgamos nuestro premio anual Corazón de Piedra al entonces gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, por un informe publicado por esa entidad en el que advertía que pasar de 735,9 euros mensuales a 900 ponía en peligro la economía española y generaba futuras crisis. Negros augurios a los que se sumó el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Lo que ocurrió en 2019, con el SMI en 900 euros al mes, es que se crearon en España 402.300 nuevos empleos, se redujo el paro en 112.400 personas, bajando el desempleo del 14% por primera vez en una década, y el PIB creció un 2%. No recuerdo que ni el Banco de España ni el FMI se disculparan por la falta de rigor de sus informes ni por sus predicciones tan alarmistas y erróneas. Por el contrario, los economistas a sueldo de organizaciones empresariales continúan elaborando informes como esos, sin inmutarse por su falta de ajuste a la realidad.

Quizás su capacidad de análisis fuera más precisa si se acercaran a la vida real. Para eso tendrían que comenzar diciendo que el incremento del 3,1% supone pasar de un SMI bruto de 16.576 euros en 2025 a 17.094 en 2026. 1.221 euros mensuales por 14 pagas al año. Es decir, cada trabajador o trabajadora cobrará 518 euros brutos más en 2026, 1,419 euros al día. Las organizaciones empresariales proponían un incremento del 1,5%, con los mismos cálculos, 0,69 euros al día. En consecuencia, 0,73 euros al día es lo que debería cobrar menos en 2026 una persona que perciba el SMI para no provocar un incremento exponencial de costes ni asfixiar a un gran número de empresas.

Imagino lo divertido que sería, de no ser por la crueldad que supone, ver a un economista jefe de los que elaboran esas predicciones, sentado en un programa de televisión frente a un trabajador o trabajadora de una empresa de limpieza o de una explotación agraria, explicándole que no es por no querer subir su salario, que si hay que subirlo, porque lo dice el gobierno, se sube, pero que sepa que por culpa del euro y medio –escaso– que va a cobrar más cada día, va a provocar un incremento exponencial de costes y va a asfixiar a un gran número de empresas; y que puede poner en peligro la economía y generar futuras crisis.

Puestos a imaginar, imagino que en ese plató televisivo estuviera además un alto ejecutivo y un directivo de la banca, a ver cómo ese economista justifica que no le produzca ninguna alarma, ni suponga ningún incremento exponencial de costes, ni asfixia a un gran número de empresas, ni peligro para la economía, ni germen de futuras crisis que los ejecutivos hayan aumentado sus sueldos un 5% en 2025, o que los beneficios de «los seis grandes» de la banca hayan crecido un 7%. A lo mejor es el mismo economista que pronosticó que las medidas fiscales aplicadas a la banca por el gobierno de España iban a suponer una crisis bancaria sin precedentes ¿se acuerdan?

Volvamos a la realidad, más allá de los porcentajes, para señalar que un ejecutivo de las empresas del IBEX-35 cobraba en 2025 unos 250.000 euros anuales, por lo que el incremento del 5% le supuso 12.500 euros, es decir, 34,2 al día, frente a los 1,4 euros del perceptor del SMI. En el caso de la banca se me hace difícil concretar qué cuantía supondría ese incremento del 7% para sus ejecutivos y principales accionistas, pero pueden imaginar...

No conozco ningún informe del Banco de España, ni del FMI, ni he escuchado a ningún directivo de las organizaciones empresariales advertir que un incremento del 7% de los beneficios de la banca pueda llevar a un incremento exponencial de costes ni asfixiar a un gran número de empresas. Sin embargo, los beneficios de la banca vienen, en gran parte, de los intereses y comisiones que cobran a las empresas. Tendría trabajo el economista para explicar por qué un incremento del 3,1% del SMI les van a asfixiar y, sin embargo, el incremento del 7% de sus costes financieros no supone ningún problema.

Una vez aclarado el tema, en un ambiente de diálogo social, economista, ejecutivo, banquero y trabajador o trabajadora perceptor del SMI lo celebrarían tomando una ronda juntos en el bar de enfrente ¿Adivinan quien pagaría?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents