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Opinión

Habrá que gobernar

Una repetición electoral en Aragón demostraría que Vox está de moda y cuando algo lo está solo hay que dejar pasar el tiempo y esperar

Es una evidencia y no una opinión y hagamos las sumas que queramos, las multiplicaciones que deseemos, las pertinentes restas y todas las divisiones que nos permitan los números, la evidencia está en que tanto en Aragón como en Extremadura sus ciudadanos han querido orillar al PSOE y elegir un gobierno liderado por el Partido Popular y por Vox. Nos puede gustar más o menos, pero las cosas están así y en Aragón la victoria de Vox ha sido contundente, pasando de siete diputados a catorce y, sin embargo, a Azcón las cosas no le han salido tan bien, porque se ha dejado dos escaños en el camino en una campaña en la que ha tirado votos que con acierto ha ido captando la formación de Abascal, con la que los de Feijóo en Aragón tendrán que llegar a un acuerdo, me temo que de máximos para Vox, sino quieren una repetición electoral que demostraría que Vox está de moda y cuando algo está de moda solo hay que dejar pasar el tiempo y esperar.

Nos preguntamos una y otra vez por qué el votante joven elige a Vox cuando este partido está en las antípodas de cosas que creemos preocupan seriamente a ese sector de población: cambio climático, cuestiones sociales y de género, igualdad, inmigración y la respuesta solo puede ser que hay un amplio sector de la población aragonesa, joven y no tan joven, que ve en Abascal, que es quien ha ganado en Aragón, un referente frente a Pedro Sánchez y es el odio hacia el actual presidente de España el que hace que el votante se incline por Vox en lugar de hacerlo por el Partido Popular. De manera que, tristemente, el odio, con el que tanto le gusta jugar a Vox, da sus frutos en parte de la sociedad, una sociedad que está medio anestesiada, que reivindica a Franco porque no tiene ni idea de quién era Franco, pero le suena bonito eso de las dictaduras, siempre que no sean comunistas, claro, que se desmaya ante la IA y que va derechizando sus posturas ante lo que considera un aluvión de enemigos de la patria, terroristas vestidos de políticos y feminización de la sociedad.

En democracia, los resultados no son casuales y eso es algo que nuestros políticos tienen muy poco interiorizado. El voto hoy apenas está ideologizado, tiene un componente de marca fabricado fuera de las calles y de los problemas reales y sí sujeto a eslóganes que riman con el descontento y la nostalgia torpemente atropellada.

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