Opinión | El trasluz
Contra la frustración
No basta con advertir de los peligros de la derecha si, al mismo tiempo, no se ofrece una imagen clara de mejora tangible

Rufián proclama que su intención es "ganar provincia a provincia escaños a Vox"
En los últimos días, a raíz sobre todo de los movimientos impulsados por Gabriel Rufián -ese llamamiento a construir un frente común de izquierdas porque “lo que viene no se para con siglas”-se ha instalado una idea que muchos, en la ensalada de partidos que conforman las fuerzas progresistas, comparten: hay que unirse para frenar el avance de la derecha. La propuesta seduce desde el punto de vista táctico. El problema aparece cuando se examina atentamente el contenido de la proposición. Porque el mensaje que acaba llegando al ciudadano no es “vamos a mejorar su vida”, sino “vótennos para que no ganen los otros”. Y el miedo, ya se sabe, moviliza un rato, pero no construye proyectos vitales.
La izquierda parece hablar hoy más del adversario que de la vida cotidiana de sus votantes. Mientras tanto, mucha gente que ha venido apoyando programas presentados por fuerzas progresistas, siente que su horizonte se estrecha: la vivienda se vuelve inalcanzable, el ahorro una rareza y la idea misma de hacer planes a largo plazo algo casi extravagante. No es una cuestión ideológica, tampoco una bronca de carácter académico. Es una cuestión doméstica: llegar a fin de mes, imaginar el futuro sin vértigo.
Por eso el discurso defensivo resulta insuficiente. No basta con advertir de los peligros de la derecha si, al mismo tiempo, no se ofrece una imagen clara de mejora tangible. El votante medio no quiere participar en una guerra permanente de trincheras; quiere saber si podrá pagar un alquiler sin hipotecar la mitad de su sueldo o si tendrá alguna oportunidad real de estabilidad. Quizá el problema no sea solo la falta de unidad, sino la falta de concreción. Bastaría tal vez un programa mínimo, un programa que cupiera en medio folio, un programa de cuatro o cinco compromisos claros, verificables, y la promesa -casi notarial- de ejecutarlos en meses, no en décadas.
La política española ha abusado de los grandes relatos y de las grandes alarmas. Tal vez ha llegado el momento de la modestia: prometer menos, precisar más y cumplir rápido. Porque quien renuncia a formar una familia por falta de medios materiales no vota contra algo; vota, simplemente, contra la frustración.
- La Policía investiga una posible agresión sexual de dos encapuchados a una mujer
- Instalan una grúa en la azotea de una de las torres más emblemáticas de Zaragoza para construir un nuevo mirador
- La Guardia Civil ya investiga 'presuntas irregularidades' en anteriores Gobiernos de Aragón dentro del caso Forestalia
- La guerra de Irán sacude la logística de Inditex en Zaragoza: 34 vuelos cancelados y 74 chárter extra en el aeropuerto
- El antiguo Stadium Las Fuentes de Zaragoza se transformará en uno de los centros de escalada más ambiciosos de España
- Fernando Samper lleva desde 2025 empadronado en un piso de uno de sus supuestos testaferros
- Aday Mara salva a Michigan de la eliminación con una gran segunda parte en un duelo agónico ante Ohio State (71-67)
- De Ainzón (Aragón) a Tudela (Navarra) para ejercer como maestra: 'He ganado en calidad de vida
