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Opinión | editorial

Zaragoza

Adictos a la tecnología

Los resultados de la última encuesta Estudes 2025 en Aragón ofrecen un cambio de paradigma en las adicciones que sufren los estudiantes de entre 14 y 18 años en la comunidad. Los riesgos potenciales ya no están tanto en el consumo de alcohol, tabaco y cannabis, que también, como en la permanencia de horas y horas delante de un ordenador o sometidos al dictado de las redes sociales, una afición que no deja de crecer y que está generando serios problemas entre los jóvenes.

El estudio, de carácter bienal y que se basa en encuestas realizadas a 55.000 estudiantes, lanza la voz de alarma respecto a un asunto que comienza a estar cada vez más en el centro del debate público, político y de las familias. Los datos reflejan que el uso de internet se está convirtiendo en un problema cada vez mayor, ya que uno de cada cinco jóvenes de entre 14 y 18 años lo utiliza de forma "compulsiva", mientras que las redes rozan el 16,5% de este colectivo, casi un punto por encima de la media nacional. Desde Salud Pública alertan de que las cifras son "muy altas" y subrayan que el nivel de adicción es "dramático" en algunos casos, con especial prevalencia entre las mujeres. A eso se añade que el juego online afecta a casi el 11% de los encuestados, si bien el juego presencial escala hasta superar el 25%.

Son muchos los estudios que advierten de que el uso excesivo de este tipo de dispositivos y de las redes sociales provoca un aumento del aislamiento social y el deterioro de las relaciones personales, así como alteraciones del patrón de sueño y un fuerte impacto en la salud mental y en la autoestima. De ahí, que las conclusiones de la encuesta Estudes no deberían caer en saco roto por parte de las administraciones, pero también en los entornos educativos de los jóvenes y en las familias, el ámbito donde se suelen establecer los patrones de comportamiento de los hijos y los hábitos antes de los 14 años que, posteriormente, marcan la pauta a seguir durante la adolescencia.

El debate ha llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a impulsar un paquete de medidas para combatir la adicción a la tecnología y proteger a los menores de los riesgos del entorno digital. No es el único, ya que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), que forma parte del gobierno de coalición encabezado por Merz, plantea también prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 14 años. Asímismo, el primer ministro británico, Keir Starmer, asegura que pretende actuar «en meses y no años» para proteger a los niños de las redes sociales.

Pero, sin duda, el mayor reto al que se enfrenta la sociedad en general es el saber educar en el buen uso de la tecnología, algo que abre la puerta a conocer los beneficios que ofrece pero también los riesgos que conlleva. La desconexión tecnológica y la conexión con el mundo que rodea a los jóvenes es una tarea obligada por parte de las familias, los educadores y las instituciones. Perder esa capacidad de decisión de los jóvenes de entre 14 y 18 años y verse sometidos a los algoritmos a esas edades tan tempranas es solo la punta del iceberg de un problema que puede tener consecuencias imprevisibles más adelante.

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