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Opinión

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

Miente, que algo queda

La denuncia contra la jefa de gabinete de la vicepresidencia de la Diputación de Teruel acabó sobreseída después de que ella, mujer de Tomás Guitarte, dimitiera de su cargo. Consiguió el efecto que perseguía antes de ser juzgado.

El presidente de la DPT, Joaquín Juste, junto al líder de Teruel Existe, Tomás Guitarte.

El presidente de la DPT, Joaquín Juste, junto al líder de Teruel Existe, Tomás Guitarte. / El Periódico

Esta semana me gustaría detenerme en un caso que ha salpicado a la política aragonesa que demuestra la vulnerabilidad a la que están expuestos algunos cargos públicos, a veces de forma gratuita, a los intereses espurios de otros que consiguen más con la sombra de la duda que con las certezas que acreditan un presunto delito. Me refiero al caso de la ya exjefa de gabinete de la vicepresidencia de la Diputación de Teruel, Nieves Sánchez, mujer del líder de Teruel Existe, Tomás Guitarte, que fue denunciada en la recta final de la campaña electoral en Aragón por un particular del que todo el mundo sabe que guarda una pésima relación personal con ambos desde hace años. Ella dimitió, quién sabe si obligada por un inminente cese en caso de no hacerlo, para que pocos días después el juez decidiera el sobreseimiento de la causa porque todo lo denunciado se basaba en «conjeturas» y no aportar ninguna prueba evidente de lo que se denunciaba. Todo por la supuesta incompatibilidad por haber sido contratada su empresa por parte del Salud mucho antes de ocupar el cargo, un cargo de confianza no hay que olvidar, en la institución provincial. Pues bien, ¿de qué ha servido el archivo de la causa?

Y es que, al margen de juzgar una causa como esta, que les corresponde a otros hacer y que ya lo han hecho aunque sea tarde para ella, lo que uno se pregunta es hasta dónde ha llegado esto de la política que cualquiera está expuesto a que alguien hunda la carrera de alguien por el simple hecho de sembrar una sospecha infundada sobre su persona. ¿Quién repara el daño causado a esta mujer? Y sobre todo, ¿por qué esta obsesión de fijarse como objetivo a las parejas sentimentales de los líderes políticos?

A Guitarte se le notaba descentrado en esa recta final de la campaña, con un contrincante como el líder del PAR, Alberto Izquierdo, atizando con una denuncia que, cuando la mencionó por primera vez, nadie conocía de su existencia. Incluso después del 8F, cuando ya no se trataba de rascar un puñado de votos en Teruel a base de manchar la honorabilidad de ella, nadie se molestó en frenar esa denuncia, incluso sabiendo que no prosperaría. Tampoco quienes gobiernan en la diputación dieron la cara por ella, aunque con ello se alimentara un polvorín en la institución que ya se verá qué consecuencias tiene. ¿Qué tienen que decir ellos ahora, por ejemplo el propio presidente, Joaquín Juste, del PP, con el trato dispensado a un socio como Teruel Existe que ha sido leal con Azcón en la pasada legislatura? Es la política del sálvese quién pueda o del miente, que algo queda, tan efectiva como mediocre.

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