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Opinión

Zaragoza

Más democracia

Ante la ruindad de la condición humana, hay que perseverar y profundizar en la democracia, a mayor índice de delitos, a mayor índice de corruptos, más democracia

La llegada de nuestra democracia fue un modelo para el mundo y supuso una corriente de esperanza en la que, los derechos, la igualdad, el respeto a las leyes y la convivencia en libertad, fueron el motor que empujó en esos nuevos tiempos.

Hace unos días en el Congreso de los Diputados, el Rey Felipe VI presidió el acto para celebrar nuestra Constitución, la más larga en la historia de España. Los españoles debemos sentirnos orgullosos de lo conseguido y proclamar a los cuatro vientos que es lo mejor que nos ha podido pasar a los que hemos tenido la ocasión de disfrutarlo.

Pero también hemos de ser conscientes de los peligros que le acechan, que los vemos a diario en una corriente que recorre el mundo y que está arraigando en nuestro país. Grupos que miran por el retrovisor hacia un pasado de triste recuerdo para todos y que quieren que la desregulación sea la herramienta de funcionamiento, aquí y en el resto del mundo, lo que dejaría todo, como se está viendo en EEUU, en poder del más fuerte.

Debemos ser conscientes de que no todo está bien, de que hay cuestiones que mejorar, porque hay antiguos «vicios» que están enraizados en la sociedad y afloran a la menor ocasión. 

Una de las quejas mayores hacia nuestro sistema es la burocracia y la corrupción, y a poco que profundicemos en ello nos damos cuenta de que la primera es el mecanismo que nos hemos dado para librarnos de una corrupción que siempre nos gana por siete cuerpos. A ello nos ponemos con leyes y un conglomerado jurídico que termina complicándonos la vida, pero que es necesario para el funcionamiento de nuestras instituciones y que nuestros derechos y deberes se cumplan.

Hay muchas presiones para que paguen menos los que más tienen, el famoso y aceptado, con IVA o sin IVA, las manipulaciones a la hora de contratar con la Administración, la información privilegiada (compra aquí que lo vamos a recalificar), trabajadores sin contrato, legales o ilegales, las certificaciones y modificaciones en obras públicas, los contratos de alquiler registrados o no, el registro y control de los tratamientos con pesticidas en los productos que nos vamos a comer, cambiar leyes y reglamentos en beneficio de unos pocos, la inmunidad por no decir impunidad de ciertas empresas que cuando aparece corruptos nunca son los corruptores, privatización innecesaria de servicios públicos y lo que ocurre en muchos estratos de la Administración, donde aparecen muchos puestos de trabajo ocupados por personas que están en la órbita de los partidos políticos. Y así en otros muchos casos.

Por eso, y ante la ruindad de la condición humana, hay que perseverar y profundizar en la DEMOCRACIA, a mayor índice de delitos, a mayor índice de corruptos, más DEMOCRACIA, controles los que hagan faltan, impuestos, los necesarios pero justos, empezando por arriba, leyes que amparen los derechos para todos y que seamos ciudadanos responsables para cumplirlas y también para denunciar su incumplimiento. Para eso se inventaron las democracias, no para permitir su desmantelamiento por parte de aquellos que no creen en ellas, ni en muchos de los derechos de los ciudadanos que, con muchos esfuerzos, se han conseguido.

No hace mucho tiempo, un inspector de hacienda que ha intervenido en casos muy sonados de corrupción en nuestro país, decía que todas estas situaciones se pueden resolver con mas control. Interpelado por una periodista, nos comparó con Francia donde los equipos de inspección multiplican por diez a los españoles. Tomemos nota.

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