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Opinión

Un abrazo en la despedida

En medio de tanto barullo una mujer como Yolanda Díaz, valiente, anuncia que no encabezará la coalición de Sumar, ni será su candidata en 2027

La semana es una escalera desordenada con los documentos desbloqueados relativos al 23 F, con temperaturas veraniegas que nos hacen no recordar por un momento a Grazalema y a Ubrique sin que, sin embargo, podamos olvidar la dana cuando la jueza que lleva el caso pide imputar a Mazón, un mal presidente y un peor político. Fuera Trump sigue incitando al odio y aúlla a los demócratas porque no se ponen de pie para aplaudir sus palabras. Quizá ellos no se han dado cuenta de que América vuelve a ser América, la más grande, y lo es gracias a Trump al que no le importa secuestrar niños ni matar hombres o mujeres porque simplemente la vida se devalúa y lo vemos, y aunque no lo aplaudamos lo digerimos porque ya todo es posible.

Y en medio de tanto barullo una mujer, valiente, anuncia que no encabezará la coalición de Sumar, ni tampoco será candidata en las próximas elecciones, su nombre es Yolanda Díaz y en una carta en la que expone las batallas ganadas por este gobierno de coalición y que tienen que ver con los trabajadores de este país, con los derechos, con la igualdad, escribe: «siempre tuve muchas reticencias ante la idea de ser candidata. La política es dura, especialmente para las mujeres, pero no me arrepiento de haber dado el paso. Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva y trabajando siempre para mejorar la vida de la gente. Voy a seguir haciéndolo, pero hoy quiero anunciaros que no seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027».

Y no lo será y será difícil olvidar su entrega, su decisión, su lucha, su fortaleza para soportar la mezquindad con la que unos y otros la han tratado por no tener miedo y por ser ella hasta en los momentos en los que ella ya no sabía en qué parte del tablero estaban los aliados y qué parte ocupaban los contrarios, porque unos y otros disparaban a matar.

Dice Yolanda y habla de destellos porque es importante abrazarlos y abrigarlos, para que ese espacio que está dando sus primeros pasos crezca con la fuerza que merece y merecemos y también aprenda de mujeres que sin miedo dan un paso al lado para facilitar las cosas y permitirnos un futuro amable, como un vecindario en verano. Gracias Yolanda por la política que respiraste, por las palabras que aprendiste en ese hogar lleno de democracia, cultura, dignidad y amor por lo común. Sueño con una España así

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