Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El desliz

Salvar al soldado Barron

Donald Trump.

Donald Trump. / Elisa Martínez

Está haciendo fortuna una campaña que bajo el lema #sendBarron (manda a Barron) insta a Donald Trump a movilizar a su propio hijo de 19 años y enviarlo a Oriente Medio, si tanto le gustan las guerras. Esta iniciativa satírica la impulsa Toby Morton, antiguo guionista de la mítica serie de televisión South Park, que se autodefine como "creador de sitios web antifascistas". Dispuesto a molestar todo lo posible al presidente estadounidense, el cómico ha comprado los dominios .org y .com de la denominación "Trump Kennedy Center". Se ha adelantado al egocéntrico que ha rebautizado con su nombre la institución de artes escénicas, y tiene la idea consagrar esos espacios digitales a hacer parodia del trumpismo. En #sendBarron ha canalizado la estupefacción de parte de la opinión pública de su país ante la apatía mostrada por el mandatario por las vidas perdidas de hijos de otros padres en la Operación Epic Fury que ha desplegado junto a Israel contra Irán, acción que no respaldan muchos de sus correligionarios: America First, nuestros intereses primero. Cuando se le preguntó por los cuatro soldados norteamericanos muertos y un número indeterminado de heridos en el ataque, lo lamentó someramente, y acto seguido se puso a hablar de las obras del gran salón de baile que está construyendo en la Casa Blanca. Toby Morton muestra al casi octogenario político dormitando mientras bendice a su benjamín, alistado en el ejército para combatir contra los enemigos de la libertad.

No ocurrirá. Papá y mamá salvarán al soldado Barron. En una decisión sin precedentes, pues no está entre las atribuciones de una primera dama, hace unos días Melania Trump dirigió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU cuya presidencia de turno corresponde a EEUU dedicada a los niños, la tecnología y la educación en situaciones de conflicto. Hace falta valor para predicar pacifismo y preocupación por la infancia cuando en el bombardeo de una escuela femenina de primaria en la localidad iraní de Minab murieron 165 personas, la mayoría niñas. Melania disertó sin despeinarse sobre los derechos de los menores, bien alineada con la política exterior de su marido, ahí no le hace la cobra. El único retoño de la poderosa pareja no morirá en un aula perdida, se encuentra a buen recaudo. Cursa segundo curso en una escuela de negocios de la Universidad de Nueva York, aunque no aparece mucho por clase ni falta que le hace. El título quedará bien en el futuro despacho de Barron Trump, que antes de la mayoría de edad ya amasó una pequeña fortuna con criptomonedas y una inmobiliaria. Su última aventura con guiño latino incluido es una empresa de yerba mate, dentro de la tendencia de bebidas sanas o de "estilo de vida". Pero además, el emprendedor aporta lo que puede a la política de papá y pelea sus mismas batallas, de tal palo tal astilla. En un reciente mensaje de sus redes sociales el hijísimo cargó contra Pedro Sánchez, afeándole la baja aportación de su "gobierno izquierdista" al gasto militar de la OTAN y su comportamiento de aliado desleal en el ataque contra Irán por impedir el uso de las bases españolas. "Cuando llega el momento de estar codo con codo se rinden", escribió el joven estratega de salón, adelantándose unas horas a la brutal diatriba que Trump lanzó contra España. Dicen que Barron no podrá exhibir su talante en trincheras más peligrosas porque mide 2,05 metros, estatura que supera la máxima permitida en los ejércitos de su país. Un enemigo de altura para Sánchez. Otro más.

Tracking Pixel Contents