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Opinión | El mirador

El reto de la incertidumbre

Llegado el mes de marzo, la evocación nos lleva a recordar el 8M, como Día Internacional de la Mujer; lamentablemente seguimos intentando dar a conocer la realidad actual de la vida en todos los ámbitos de nosotras las mujeres, creando acciones, propuestas, trasmitiendo experiencias y realidades que se desarrollan en nuestro mundo. El movimiento 8M compuesto por asociaciones y fundaciones tiene un objetivo fundamental que es conseguir una afectiva naturalidad entre hombres y mujeres, tanto en ámbitos de trabajo, como en las relaciones recíprocas e interpersonales. Sabiendo que en la brecha salarial hay una diferencia en las mujeres de un 28% menos que los hombres, las reivindicaciones se hacen necesarias. Estas diferencias no favorecen que las mujeres consigan tener una autonomía vital y una representación en entornos laborales. ¿Qué es lo que se ha conseguido? refiriéndome a nuestro país, sin entrar en otras naciones que están gestionadas por presidentes que dirigen el poder utilizando una esclavitud de sometimiento o sumisión en la mujer. En España no ha habido un avance positivo, sino todo lo contrario, tanto en igualdad laboral como en el porcentaje de mujeres asesinadas, violadas y maltratadas, producto de los espejos que reflejan el rostro de algunos políticos del gobierno nacional, quedándose en una situación de ignominia y de incertidumbre por la precariedad de gestión, por lo que se marca un futuro en el que hay que crear afinidades con aquellos hombres que entienden la causa sabiendo que las fortalezas humanas consiguen sacar adelante los retos que otros desprecian, ignoran o destruyen. Estamos en retos inalcanzables, no solo en la equivalencia sino aquellos que producen conflictos llegando a la violencia física y sexual. Es fundamental que la mujer, en cualquier ámbito, dé a conocer una situación de violencia presentando una denuncia en esos primeros momentos de agresión, no después de meses o años, no hacerlo es un error ya que se suele beneficiar al maltratador o al agresor a la hora de ser imputado debido a las leyes ineficaces y perjudiciales, fruto de la ignorancia de políticas ineptas. Hablar de la ignorancia existente en nuestra sociedad y en la política, habiendo recursos en infraestructuras fundamentales que permiten el funcionamiento y desarrollo, es algo injustificable.

Fomentar la cultura en todos los ámbitos de la ciudadanía facilitaría el desarrollo del saber y gestionar creando una sociedad mucho más arraigada para conseguir un futuro de progreso. El arte visual está implícito en la cultura se suele basar en temáticas y en conceptos muy amplios, uno de ellos es el arte feminista donde la imagen se convierte en un recurso retórico de comunicación social, de conceptos de protesta y activismo radical, los cuales, a veces, crean situaciones no muy favorables. En el ámbito del arte también se mantienen brechas significativas de desigualdad, ya que la mujer en el arte desde siglos no tenía acceso a las academias ni a los talleres de los maestros, por lo que el desarrollo fue lento manteniéndose una brecha hasta nuestra época lo cual podemos ver en la actual exposición Aragón en las Artes en el museo IAACC Pablo Serrano de Zaragoza. El porcentaje de obras de mujeres es inferior a las realizadas por hombres, pero hay que tener en cuenta que en aquella época los artistas varones se agrupaban en un contexto artístico muy cerrado, por lo que la producción y la visibilidad de la mujer en el arte ha estado relegada. La integración y la igualdad es factible en el arte cuando las creaciones interpersonales priorizan la equidad conjunta de un significado en un mismo espacio, con voluntad de que el destino de hombres y mujeres sea compartido en los ámbitos de trabajo con la voluntad de proporcionar una mejor vida para todos y una total integración.

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