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Opinión

No a la guerra

Tenemos a una derecha absolutamente descolocada, intentando justificar lo injustificable y manipulando los conceptos

Dos semanas son un parpadeo en la historia de la humanidad, pero toda una eternidad si se trata de comentar acontecimientos que se suceden a velocidad de crucero, o podríamos decir a velocidad de misil. De vez en cuando veo vídeos sobre el espacio contagiada por esa curiosidad que ha invadido a varias generaciones, y hace poco, uno de esos vídeos, narraba a través de preciosas imágenes, cómo gracias a las Voyager teníamos algo más de conocimiento sobre lo que sucede a años luz de nuestras pequeñísimas «vidas».

Las Voyager son unas sondas espaciales sofisticadas enviadas por Estados Unidos para explorar los planetas exteriores del sistema solar. La primera fue lanzada en 1977 y sigue, a día de hoy, aunque ya desde el espacio interestelar, emitiendo y enviando señales a la agencia espacial estadounidense. 

Una de las últimas imágenes mostradas antes de entrar en un entorno frío y oscuro, era nuestro planeta Tierra, la cabeza de un alfiler que se pierde en la inmensidad del Universo, entre distancias infinitas que el cerebro del común de los mortales, como el mío, no alcanza a medir porque nuestra existencia se resume en unos pocos años. Mis unidades de medida son más limitadas, más inmediatas. No sé si se me entiende...

...Y mientras tanto, aquí, en el suelo pisable y donde la vida se torna demasiado corta, alguno jugando a los barquitos y a «hundir la flota» porque se levanta un día sí y otro también con ocurrencias y amenazas a todo cristo viviente, liándola parda allá donde pone el ojo, y saltándose a la torera cualquier legalidad, generando el caos mundial a todos los niveles. Sorprende que nadie sea capaz de pararle los pies a este demente de pelo panocho que se pasa el derecho internacional y los derechos humanos por los bajos de la estatua de la libertad. La vida es demasiado corta como para pelearse por un trozo de tierra que modifique fronteras, cuando estas, sólo deberían poder dibujarse en los mapas.

Y hete aquí, que ha puesto en el foco internacional a España, un país que bien podría ser esa cabeza de alfiler en el conjunto de la esfera terrestre, pero en este caso por el lado punzante, y es que el respeto a las alianzas, lejos del servilismo, no debe significar tragar con todo y mucho menos, si el que está manejando los hilos, no respeta absolutamente nada, creyéndose todopoderoso, bendecido y consagrado por todos sus palmeros y pastores que imponen sus manos dotándole de divinidad. La fotografía, parece un meme cómico. No ha salido tan favorecido en la recepción de los cadáveres de sus soldados, sería por la gorra?

Orgullosa de que el gobierno de España (y no soy, ni he sido votante de Pedro Sánchez) diga alto y claro NO A LA GUERRA, porque es la opinión de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles que ya lo manifestamos en 2003, sin negar que hay un cálculo electoral detrás porque en ese sentido, la astucia es una de las virtudes que caracterizan a los líderes. Sumando adeptos entre propios y ajenos que se han dado cuenta de que es la postura más coherente con los derechos humanos y con el respeto internacional, ha sido capaz de erigirse como un referente.

Mientras tanto tenemos a una derecha absolutamente descolocada, intentando justificar lo injustificable y manipulando los conceptos, porque no... No participar de la ofensiva, que es lo que quiere decir ese NO A LA GUERRA, pero eso, no significa no cumplir las alianzas que nos unen a otros miembros de la Unión Europea, en lo que a defensa se refiere, que es lo que está haciendo España en Chipre. Señores del PP (porque a los de más allá o los del más allá, ni los menciono) no nos manipulen y no insulten a nuestra inteligencia. El problema no se llama Pedro Sánchez, aunque les pese... El problema se llama Donald Trump.

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