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Opinión

Ricardo Barceló

Ricardo Barceló

Director de "El Periódico de Aragón"

Empresas con ADN aragonés: compromiso y pasión

Aragón debe marcar sus propias reglas para elevar la comunidad, una hoja de ruta que pasa por la diferenciación, la especialización y la contribución al territorio en mayúsculas

Entrega de los premios a la Empresa Familiar de Aragón, el pasado jueves.

Entrega de los premios a la Empresa Familiar de Aragón, el pasado jueves. / SE

El territorio de Aragón encierra sorpresas en cada rincón, historias que nunca imaginaríamos y vidas que no caben en un solo libro porque, en realidad, el relato de la comunidad está construido por personas anónimas que, aunque no sean protagonistas habituales en los medios de comunicación o en las redes sociales, juegan un papel capital porque marcan el camino a quienes vienen detrás. En pocas ocasiones se puede comprobar de forma tan nítida esta realidad como el pasado jueves en el Auditorio de Zaragoza, donde se entregaron los Premios de la Empresa Familiar de Aragón, un acto en el que retumbaron palabras como compromiso, pasión, tenacidad, trabajo en equipo, esfuerzo, sacrificio, raíces y visión a largo plazo.

Los ganadores este año fueron Pastelería Ascaso, una pequeña empresa de menos de 50 empleados que comenzó su andadura en Huesca en 1890, y Pastas Romero, una gran compañía que celebra su centenario este año desde Daroca, el municipio que le vio nacer. Estas dos empresas encarnan, como muchas otras repartidas en el territorio, el verdadero ADN aragonés que se hereda generación tras generación y que hoy está más vigente que nunca. Son formas de hacer, de trabajar, de entender la vida, el negocio, la familia y los valores. Todo ello quedó plasmado en las charlas que protagonizaron el pasado jueves los ganadores de estos galardones (Sura Ascaso y Alejandro García Ascaso, y Francisco Romero y Javier Romero). Ellos pilotan su particular aventura empresarial que ha permitido, no solo hacer de su pasión un modo de vida sino también contribuir al desarrollo económico, la cohesión social, la creación de empleo y la vertebración del territorio. Y eso son palabras mayores.

Las familias de Pastelería Ascaso, de Pastas Romero y de tantas y tantas otras empresas tienen raíces profundas en un medio rural que necesita pequeños grandes héroes para que los municipios sigan latiendo con fuerza. Nunca tiraron la toalla, pese a las dificultades, y no hay revés que pueda con estos negocios familiares que caminan sobre el alambre día tras día.

Los grandes proyectos de inversión tienen la obligación de contribuir y formar parte de algo que va mucho más allá de una cuenta de resultados

Las turbulencias a las que tienen que hacer frente las empresas son todavía mayores en el caso de quienes levantan la persiana sin pedir nada a cambio. Su granito de arena es imprescindible para recuperar el pulso del extenso territorio de Aragón, pero esta comunidad, que está recibiendo un volumen extraordinario de inversiones, necesita que las grandes las grandes multinacionales, los fondos de inversión y las compañías de primer nivel demuestren su compromiso con quienes convivirán en los próximos años y con la que será su nueva casa. Es un ejercicio de responsabilidad social, pero también es una muestra de que quieren formar parte de algo que va mucho más allá de una cuenta de resultados.

Alfombra roja

La Asociación de la Empresa Familiar de Aragón encarna, sin duda, un patrón que se ha ido fraguando con el paso de los años por quienes la integran, desde grandes compañías hasta los negocios más modestos. Esta seña de identidad es parte del legado de una comunidad que hace bien en poner una alfombra roja a quienes tengan interés en venir para invertir, si bien es de justicia exigirles contrapartidas y una aportación al territorio que va más allá de un resultado económico y de su reflejo en las arcas públicas a través de los ingresos tributarios. Porque quienes han estado siempre ahí lo han hecho y lo siguen haciendo sin pedir nada a cambio. Lo han hecho llevando una marca y unos valores que dibujan un Aragón más reconocible.

En un mundo tan cambiante, incierto y con tantas turbulencias como las que hoy existen resulta imprescindible tener una estrategia definida y un modelo a seguir. Aragón tiene la obligación de marcar sus propias reglas para superar las crisis que tendrá que sortear, una hoja de ruta que pasa por la diferenciación, la especialización, la contribución a la comunidad en mayúsculas y la pasión por lo que se hace. Pastas Romero y Pastelería Ascaso encarnan ese espíritu y marcan la pauta a seguir. No son las únicas que dan ejemplo, hay cientos de espejos en los que mirarse.

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