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Opinión

Una canguro con misterio

Uno de los tipos de thriller que más éxito está teniendo es el llamado domestic noir: aquel que transcurre en un ambiente cerrado, claustrofóbico, y en el que los personajes permanecen obligados –a causa, naturalmente, de la trama–, a seguir enclaustrados en un lugar que puede ser una jaula de cristal, una mazmorra de presos... o un apartamento normal y corriente, como el que utiliza y describe Pablo Rivero en La canguro (Suma de Letras), su nueva y desasosegante novela.

En sus páginas, este interesante y ágil autor arranca con la contratación de una «canguro» empleada en atender a la hija pequeña de un matrimonio que también tiene un hijo algo más mayor. Lo extraño de dicha contratación será el curioso parecido de la nueva empleada con la madre de la dueña del apartamento. La desconocida canguro se peina muy parecido a su difunta progenitora, usa el mismo perfume, e incluso recuerda su manera de sonreír.

Además de atractiva y competente, la canguro acertará en sus primeras jornadas a hacerse apreciar por el marido y por el hijo, aunque no tanto por la dueña de la casa, que desconfía de ella. Tanto que le impartirá instrucciones muy precisas acerca de los horarios y hábitos por los que deberán regirse sus hijos. Entre los que destaca la absoluta prohibición a relacionarse con personas ajenas a la familia, aunque sean del mismo bloque de apartamentos. 

Yurena, la canguro, acatará esas órdenes sin cuestionarlas, de buen humor, dispuesta a echar una mano en otros órdenes del hogar, en la cocina, incluso a ponerle un vino y dar un poco de conversación a Raúl, el marido, cuando regrese cansado de trabajar y necesite un poco de atención... Un argumento con aire a guión que poco a poco se irá anudando en torno al misterioso aislamiento de los niños, a las neurosis de la madre y a su tensa y ambigua relación con la canguro.

Escrita a base de varias voces, de manera que cada personaje aporta su punto de vista, la novela de Pablo Rivero se lee con facilidad y creciente interés, pautado gracias a los sucesivos «nudos» que se irán resolviendo con sorprendentes efectos hasta el inesperado final. Un nuevo y firme paso en la novela del conocido actor.

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