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Opinión

Los gobiernos europeos pueden respirar tranquilos aunque ¿por cuánto tiempo?

Los dirigentes europeos pueden por fin respirar tranquilos. Donald Trump ha renunciado de momento a aniquilar una civilización entera: la iraní.

No es que aquéllos hayan hecho mucho para disuadir al tirano de la Casa Blanca del proyecto genocida que acariciaba. Al menos no se los oyó protestar en voz alta.

Eso sí, después de que Trump y los iraníes anunciaran haber acordado una tregua de dos semanas, el Consejo Europeo publicó un comunicado por el que se felicitaba de que callaran las armas.

En él se pide «una paz duradera» en la región, algo que la tregua acordada entre EEUU e Irán de ningún modo garantiza. Y esto lo saben.

Al mismo tiempo, los firmantes del comunicado –España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Grecia, así como el presidente del Consejo y la de la Comisión– anuncian su disposición a «garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz» en «estrecho contacto con Washington».

Con algunas notables excepciones, entre ellas la de España, los gobiernos europeos no habían mostrado antes repulsa por el ataque ilegal de EEUU e Israel a Irán. El canciller federal alemán, Friedrich Merz, llegó a decir que estaban «haciendo el trabajo sucio» para los europeos.

Como tampoco parecieron decir nada después de que Trump llamara «cabrones perezosos» a los iraníes y amenazara con destruir la milenaria civilización persa.

Los despropósitos claramente racistas del tirano no fueron al parecer suficientes para que los dóciles gobernantes europeos rompieran su silencio.

Lo único que parecía preocuparlos era el cierre del estrecho de Ormuz a los países que no fueran aliados de Teherán.

¿Y qué han hecho por cierto los europeos, con excepción de los gobiernos español e italiano, para condenar los continuos bombardeos de Israel sobre el Líbano y la anexión allí de un territorio que no le pertenece?

¿Hasta cuándo se va a tolerar que ese Estado supremacista siga asesinando impunemente a ciudadanos a los que considera «infrahumanos» e indignos por tanto de vivir?

Por mucho menos que lo que hace hoy Israel, el mundo se unió contra la Alemania de Adolf Hitler. Eran otros tiempos. Quedaba todavía algo de decencia.

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