Opinión

Director de "El Periódico de Aragón"
Aragón continúa en funciones
La comunidad mantiene su parálisis a la espera de que PP y Vox alcancen un acuerdo para una legislatura que pivotará sobre la economía y el futuro del Estado de Bienestar

Representantes de Vox tras la reunión del pasado miércoles con el PP para avanzar en un acuerdo para la gobernabilidad de Aragón
Aragón inició la primavera con la esperanza de que brotase un acuerdo de legislatura entre el PP y Vox capaz de garantizar una estabilidad que se presume complicada. Porque una cosa es dar el sí quiero y otra bien distinta que la convivencia sea pacífica y fructífera entre dos partidos que ya tuvieron un desencuentro durante el primer año del Ejecutivo de Azcón. Un matrimonio que, por cierto, terminó en separación. Ambos se van a dar ahora una segunda oportunidad y, aunque quieren dejarlo todo atado y bien atado, son conscientes de que sienten y piensan de forma distinta y eso siempre es un riesgo. Pese a ello, parecen mentalizados en que no hay otro camino que el señalado por los aragoneses en las urnas.
Pero en política todo es demasiado volátil y eso puede ser un obstáculo añadido a la hora de asegurar la estabilidad necesaria. A la convocatoria electoral en Andalucía, el próximo 17 de mayo, se suman las negociaciones que están teniendo lugar en Aragón y Extremadura para conformar un gobierno. Ese escenario ya ha generado turbulencias y pueden ir en aumento en función de los resultados de las últimas autonómicas que se celebrarán este 2026. Porque cualquier pieza que no encaje puede provocar un efecto dominó en el resto. Además, España se encamina hacia una precampaña electoral eterna en la que se decidirá quién toma el rumbo del país en 2027, es decir, la madre de todas las batallas. Las generales serán otra gran piedra en el camino que podría impedir un entendimiento entre los partidos de la derecha, más si cabe cuando el futuro del PP y Vox dependerá de los resultados de unos comicios de alto voltaje que deberá convocar el presidente Sánchez.
Por ahora, Aragón sigue en funciones más de dos meses después de la celebración de las autonómicas. Este periodo ha estado presidido por el silencio y la discreción entre los negociadores del PP y Vox para tratar de sellar un acuerdo, pero también ha abierto un largo paréntesis que ha dejado muchas cosas en el aire. La incertidumbre y la falta de certezas es siempre el mayor enemigo de la sociedad. Lo saben las empresas, la economía, pero también las familias, más si cabe en un contexto en el que la geopolítica ha puesto patas arriba las finanzas de hogares y negocios.
Los agentes económicos de la comunidad reconocen cierta impaciencia porque son muchas las cuestiones de relevancia que están sobre la mesa sin resolver en un momento en el que Aragón sigue sin gobierno. Un buen puñado de proyectos están pendientes de avanzar, pero también es necesaria una interlocución válida para activar nuevas inversiones o desencallar cuestiones pendientes. Y sobre todo es necesario conocer cuál será la hoja de ruta para la próxima legislatura. La financiación, la seguridad, la inmigración, la vivienda y la economía son asuntos clave en los que habrá que buscar un «mínimo común». La incógnita es dónde está ese punto de encuentro.
La gran incógnita está en saber cuáles serán las líneas rojas del PP en su pacto con Vox, porque de ello dependerá el clima social de la legislatura
Este escenario de indefinición llega con la guerra de Irán golpeando los bolsillos de los aragoneses y sin que ello haya llevado a implementar medidas en la comunidad para paliar sus efectos. Además, el Aragón en funciones ha visto cómo la sanidad y la educación comienzan a convulsionar en plena primavera con nuevas movilizaciones y amenazas de huelga. El anuncio de que la comunidad concertará el bachillerato a partir del próximo curso llega sin gobierno ni presupuestos a la vista, lo que ha generado un importante malestar en la comunidad educativa, más si cabe cuando existen 2.500 vacantes en los centros públicos.
Todavía se desconoce cuáles serán las directrices del próximo Gobierno de Azcón, pero todo apunta a que la educación y la sanidad serán el talón de Aquiles de un Ejecutivo que necesita del máximo consenso posible para llevar a buen puerto un proyecto con la ultraderecha. El último informe presentado por la Justicia de Aragón despejaba cualquier duda: lo que más preocupa a los aragoneses es el funcionamiento del Estado de Bienestar, ya que los Servicios Sociales, la educación y la sanidad concentraban la mayor parte de las quejas de los ciudadanos.
La gran duda, que se desvelará antes del 3 de mayo, es cuáles serán las líneas rojas del PP en su pacto con Vox. Porque de ello dependerá el clima social de los próximos años.
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