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Opinión | EL RINCÓN DE PENSAR

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

Un concierto para dar el cante

Las prisas para anunciar la implantación de la concertación en el Bachillerato el próximo curso demuestran que hay algo más que cumplir con una promesa electoral, quizá dejar el trabajo hecho antes de pactar con Vox para apuntarse el tanto o ceder Educación a la extrema derecha

La consejera de Educación, Tomasa Hernández, anunció esta semana la implantación de la concertación en el Bachillerato.

La consejera de Educación, Tomasa Hernández, anunció esta semana la implantación de la concertación en el Bachillerato. / Europa Press

El Gobierno del PP en Aragón ha rescatado el debate sobre la concertación en la educación, anunciando que la implantará en el Bachillerato, en primero, el próximo curso 2026-2027 y está agitando una Marea Verde que parecía ya amortizada pero ha renacido y da la sensación de que la DGA la está subestimando. Se podrían decir muchas opiniones sobre el fondo de un asunto que parece simplificarse, como otros tantos debates, a ser de derechas o de izquierdas para estar a favor o en contra, como si los que votan a unos y otros estuvieran de acuerdo o en desacuerdo solo por el mero hecho de votarles.

Los conciertos fueron una herramienta que implantó el PSOE en el pasado para atender una demanda que la Administración se veía incapaz de satisfacer, pero con el paso de los años se ha convertido en un mecanismo caduco, que no tiene más razón de ser que seguir inyectando dinero a unos centros privados que no tendrían tanta clientela por sí mismos con una educación pública fuerte, a la que le vendrían muy bien esos millones que se destinan a mantener esa tradición con la excusa de que hacerlo es sinónimo de una libertad mal entendida para la elección de centro. Pero la ley es la que marca los límites y esto, de momento, es legal e incomprensible.

Dicho esto, lo que más me ha sorprendido esta vez no es el fondo sino las formas. ¿Por qué tanta prisa por anunciar la medida? ¿Por qué ahora si la DGA aspira a tener cuatro años de gobierno estable entre PP y Vox? ¿Es legal hacerlo con un Gobierno que está en funciones y sin presupuesto, asegurando que una modificación presupuestaria sobre las cuentas prorrogadas es suficiente cuando hace solo unos meses, la misma consejera de Educación, Tomasa Hernández, decía que era imposible? Y sobre todo, ¿es estético?

Esto de la estética en los tiempos que corren está en peligro de extinción. Tampoco creo que sea lo más grave de esta decisión, ya que sí estoy de acuerdo con quienes piensan que esta concertación debilitará aún más a una educación pública ya demasiado deteriorada a golpe de inacción e inanición de recursos. Ya lo hace con los de Primaria y parece que todos lo tenemos interiorizado.

Lo que más me llama la atención es que se decida antes de pactar con Vox. Y empiezo a pensar que esto sí es relevante. Porque tanta prisa quizá lo que esconda es que esta es la cartera que el PP ha decidido entregar a la extrema derecha para que se moje y se desgaste. Y que si es así, mejor dejar el trabajo hecho antes de que los nuevos no sepan hacerlo o, peor, se apunten el tanto en el caladero de votos que comparten. Pero han dado el cante desafinando tanto.

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