Opinión
El escándalo de la concertación
«Vamos a ganar mucho dinero» dice Trump, babeando mientras delira viéndose dueño o medio dueño del Estrecho de Ormuz. «Vamos a ganar mucho dinero» y se ve en la tumbona, al sol, con Netanyahu al lado en el resort construido sobre los cadáveres de los 70.000 asesinados en Gaza. «Vamos a ganar mucho dinero» con el petróleo de Venezuela, y con el de Irán, y con las tierras raras de Groenlandia, y pronto con Cuba.
«Vamos a ganar mucho dinero» poniendo aranceles al resto del mundo. Porque de eso se trata: de ganar dinero. Ese es para él y para lo que él representa el fin de la política. «Estoy en política para forrarme», ¿les suena? Y se llaman liberales, ahora tecnoliberales. Son los que reivindican lo privado por delante de lo público, los partidarios de un Estado mínimo, los que aborrecen los impuestos y los que poco a poco van minando los servicios públicos, los que con el mantra engañoso de la colaboración público-privada van trasladando fondos públicos, esos a los que contribuimos todos, unos más que otros, con nuestros impuestos, a la empresa privada.
Y lo hacen ya descaradamente y lo justifican con argumentos falsarios como el de la libertad. Una cosa es que existan clínicas privadas o colegios privados o residencias privadas y otra muy diferente es que las tengamos que pagar entre todos. Es curioso que estos enemigos del Estado, es decir, de lo que es de todos, acuden constantemente a vampirizar lo público. No se montan sus propios negocios al margen de lo público sino que lo hacen pensando siempre en extraer recursos de los presupuestos públicos.
Con conciertos, subvenciones injustificadas, o al asalto. Lo que haga falta. Se detraen millones de la enseñanza pública para dedicarlos a la concertada, seguramente más afín a sus creencias e ideología. Y luego se acusa a la pública de adoctrinar, como hizo la ignorante concejala de Tarazona sin que nadie de los suyos le haya corregido. No me duelen los impuestos que pago. Lo que me duele es que los gestionen quienes destruyen lo que es de todos desviando fondos a lo que solo es de unos pocos.
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