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Opinión

Los Elorri

Más que interesantes vienen siendo las aportaciones de Txemi Parra al género negro. Sus primeras novelas, ambientadas en el Pirineo aragonés, ya acreditaron su capacidad para diseñar escenarios inquietantes y personajes más intrépidos todavía. Claridad en la escritura, precisión en las tramas, amenidad en episodios y diálogos y «eso otro» que hace especiales las historias bien contadas, por su entretenimiento, por su originalidad, caracterizan el buen hacer de este escritor muy modesto en sus educadas maneras externas, pero internamente muy creador y rico.

Un asunto de familia (Grijalbo), su nueva entrega novelesca, nos invita a trasladarnos al Bilbao mas adinerado, el de las grandes familias y empresas de tres generaciones.

Los Elorri. Un clan asentado en la burguesía vasca pero que, tras el fallecimiento del patriarca, se enfrenta a un difícil relevo. Con una madre dominante, muy vasca, y tres hermanos completamente distintos entre sí, como muy diferentes serán sus concepciones del mundo empresarial y del papel que los Elorri deberán ocupar una vez abandonada esta tierra por el padre, el aita que todo lo creó, siendo acaso su familia la menos perfecta de sus obras.

En ese ambiente de intriga doméstica, con fuertes intereses de por medio, la novela encontrará hábilmente un conflicto tras otro de los que ir nutriéndose a medida que conozcamos más y mejor a los hermanos. El mayor, un tipo, de tan sensato, un tanto aburrido. El mediano, Julen, protagonista por sus amores y aventuras, inteligente, interesante, aunque más conservador acaso de lo que sus hechos proclaman. Y el pequeño, Peru, artista, inconformista, pero atado a la casta por el hilo umbilical de un salario mensual que se le transfiere sin necesidad de trabajar.

Con ellos, o frente a ellos, un elenco de personajes femeninos ofrecerá igualmente variedad y contraste. Mujeres de hoy, algunas con problemas de un pasado con los Elorri, esperanzadas otras por haber conocido a uno de sus prometedores vástagos, pero igualmente capturadas en la vertiginosa trama con la que el autor sacudirá su colmena de ordenadas normas y convencionales jerarquías.

Un asunto de familia lo es, realmente, pues en su vasco seno, sobre todo, aunque viajemos a Milán y a Canarias, ocurre. Otra cosa será cómo resuelvan dentro y fuera los Elorri dicho y tenebroso «asunto».

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