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Opinión

Jorge Azcón Navarro

Jorge Azcón Navarro

Presidente del Gobierno de Aragón

El liderazgo de Aragón

El futuro de Europa y del conjunto de las economías desarrolladas depende cada vez más del liderazgo tecnológico. La innovación asoma como el principal motor del crecimiento y la competitividad global en las próximas décadas y, en ese contexto, los países competirán por el dominio de herramientas como la inteligencia artificial, la computación, la digitalización y la automatización.

Los territorios que dominen este escenario lograrán incrementar su productividad, así como dar cabida a industrias de alto valor añadido, lo que sumado a la capacidad de generar energía redundará en una mayor soberanía y una menor exposición a cualquier crisis.

En este contexto, en Aragón tenemos una estrategia clara, ya en marcha, que no solo nos permitirá no quedarnos rezagados, sino incluso convertirnos en un territorio líder en el plano tecnológico, y por tanto, económico, tanto en España como en el sur de Europa.

Los ejes de esta estrategia son claros y ya empiezan a ser visibles: una apuesta decidida por la formación especializada, impulso de infraestructuras y parques empresariales y, por supuesto, la captación de inversiones millonarias que ha logrado ponernos en el mapa.

Distintas empresas internacionales y nacionales han comprometido ya inversiones por valor de 90.000 millones de euros para instalar sus centros de datos en las tres provincias aragonesas. Se trata de una industria creadora de puestos de trabajo, vertebradora del territorio y, por supuesto, tractora de empresas cuya actividad depende o se ve mejorada por la baja latencia, es decir, por su cercanía a estas infraestructuras clave para la cuarta revolución industrial.

Buen ejemplo de esto último lo encontramos en el desembarco en Zaragoza de Multiverse Computing, ya en funcionamiento, o de Diamond Foundry, que invertirá mil millones para fabricar chips y componentes tecnológicos desde el polígono Empresarium.

Dentro de esta estrategia, van a jugar un papel determinante tanto el Parque Tecnológico Walqa como TechnoPark, dos espacios que atraviesan un momento magnífico a nivel de ocupación y como generadores de sinergias y oportunidades tanto para las empresas aragonesas como para aquellas que decidan aprovechar la oportunidad de desembarcar en Aragón.

A Walqa y TechnoPark se unirá a medio plazo el Distrito Aragonés de Tecnología Alierta, el futuro parque tecnológico de 82 hectáreas ubicado junto al Campus Río Ebro de la Universidad de Zaragoza, un proyecto que anunciamos hace menos de dos años y que ya cuenta con una inversión global superior a los 200 millones de euros y con el respaldo de grandes empresas e instituciones científicas, como Circe, Siemens, Integra o ESpanix.

Dentro de este ambicioso proyecto ya ha arrancado la renovación integral del Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI) y la ampliación del Instituto Tecnológico de Aragón. Y en el mismo recinto se creará un edificio para la Formación Profesional tecnológica.

Inversiones, infraestructuras… y por supuesto, formación. Porque no nos debemos olvidar de la importancia de generar el talento especializado que demanda el mercado de trabajo. Por ello, en los dos últimos años y medio, desde el Gobierno de Aragón nos hemos preocupado de multiplicar las plazas en titulaciones universitarias como Ingeniería Informática, Matemáticas o Física, entre otras.

Además, también hemos incrementado notablemente la oferta de grados de Formación Profesional relacionados con las habilidades tecnológicas. De hecho, en el presente curso académico ya hay 14.800 alumnos formándose en 321 ciclos y cursos de especialización vinculados a la digitalización.

Todo esto, y muchas otras iniciativas, como la implantación de la Inteligencia Artificial en distintos procesos administrativos, es lo que mostramos cada año en The Wave, el gran escaparate desde el que Aragón le cuenta al mundo que quiere ser líder, que quiere encabezar una revolución tecnológica que, además, se traduzca en una mayor prosperidad y en mejores servicios públicos.

Porque si algo debe acompasar ese futuro tecnológico es el fortalecimiento de los salarios y de las condiciones materiales de los aragoneses, como también debe redundar en una mayor huella fiscal que nos ayude a seguir reforzando la sanidad, la educación y las políticas relacionadas con el bienestar social.

En un día tan especial como el de hoy, San Jorge, podemos decir que Aragón está decidida a ser una tierra en la que quedarse a vivir y a convertirse en una comunidad en la que la innovación y la tecnología sean palancas de cambio. Estoy convencido de que, gracias a nuestro enorme potencial y a la acción decidida de las instituciones y del tejido empresarial, ostentaremos más pronto que tarde ese liderazgo tecnológico y económico.

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