Opinión | Editorial
El derbi aragonés de la vergüenza
La diferencia entre jugarse la vida en un campo de fútbol y partirse la cara a la vista de todo el mundo es la vergüenza que hacen sentir a todos. Empezando por sus propios aficionados, a los que tanto el Real Zaragoza como el Huesca les deben mucho más respeto que el demostrado en el centro del terreno de juego de El Alcoraz, convertido en un cuadrilátero desde el que prácticamente todos lanzaron mamporros a diestro y siniestro. También pudo sentir vergüenza el conjunto de la población de Aragón, que asistió con estupor a un espectáculo indigno de la élite y de dos clubs de la comunidad, impropio de sus respectivas historias y que pisotea sus escudos como nunca se ha visto. Se podría decir que el espectáculo tan lamentable e inaceptable que ambos protagonizaron es la demostración más palmaria de que han tocado fondo. Si no fuera porque matemáticamente ambos tienen posibilidades de salvar la categoría y evitar el descenso a Primera RFEF se podría decir que ambos escribieron el epitafio aragonés en el fútbol profesional. Lo más importante para ambos era el resultado y al final la sensación que dejan es que el 1-0 con el que acabó el partido, la victoria de los oscenses ante los zaragocistas, fue lo de menos. Se agotaban los calificativos mientras la imagen se proyectaba a toda velocidad en redes sociales. Consiguieron una tangana que acabó siendo trending topic en España, una lamentable imagen de Aragón a manos de sus máximos exponentes en el país. La viva imagen de la mediocridad en unos pocos minutos que tardarán en olvidarse en Zaragoza y en Huesca.
Ambos estaban llamados a protagonizar un duelo por todo lo bajo en El Alcoraz, pero antes de la tangana ambos dieron muchos argumentos para explicar su situación en la clasificación de Segunda. Un derbi de urgencias y muchos nervios que deja muy tocado a los de David Navarro y da oxígeno a los de José Luis Oltra pero que condena a ambos a dormir en la zona de descenso a Primera RFEF y ya se verá hoy si el Cádiz pone más tierra de por medio. Con lo que se están jugando ambos, el aficionado se esperaba mucho más por parte de ambos equipos en lo deportivo, pero nunca se esperaba ese espectáculo tan bochornoso. El relato es sencillo de contar: mientras el VAR estaba revisando una acción de Tasende en la que suelta una patada, Andrada perdió completamente los papeles y se encaró al oscense Pulido, al que primero le empujó y, cuando le sacan la segunda amarilla y algo le dice el jugador del Huesca, luego le dio un puñetazo en la cara de los que suelen acompañar muchos partidos de sanción. Simplemente intolerable. Pero si ya era lamentable la escena, lo que vino después llevó el esperpento a su grado máximo con la mencionada tangana, un todos contra todos que escribía otro episodio histórico en el fútbol español, una imagen nunca antes vista entre los dos equipos aragoneses y en mucho tiempo en la élite en España. Y les honra a todos los protagonistas, sobre todo los jugadores, que salgan a dar la cara para pedir disculpas a todos, quizá sean los primeros en sentir esa vergüenza tras ver las imágenes difundidas en los medios y en las redes sociales. Porque hay que pedir mil veces perdón por estos episodios que deberían desterrarse del fútbol para siempre. Porque se puede hasta tocar fondo con dignidad y sin hacer el ridículo. Y porque ahora, pase lo que pase con ambos en los cinco partidos que restan, esta será la peor imagen que deja un año para olvidar. El problema es que los protagonistas pasarán y lo de ayer se recordará por mucho tiempo.
Suscríbete para seguir leyendo
- La nueva Romareda avanza con el Gol Sur y el anillo inferior ya concluidos
- Al menos media docena de futbolistas del Real Zaragoza ya no volverán a jugar esta temporada
- Un misterioso robo en un pub del centro de Zaragoza
- Las horas previas a la muerte del alumno del IES Ítaca: esto es lo que dice el dictamen del Consejo Consultivo de Aragón
- Rober tampoco estará con el Real Zaragoza en la final ante el Sporting
- La crónica del Baxi Manresa-Casademont Zaragoza: aquí huele a muerto
- El tranvía de Zaragoza atropella a un joven de 20 años en silla de ruedas
- Los seis centros de datos de Amazon en Villanueva de Gállego funcionarán las 24 horas del día con 180 trabajadores
