Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EL RINCÓN DE PENSAR

David López

David López

Subdirector de "El Periódico de Aragón"

Zaragoza

Malos tiempos para la educación: predicar en el desierto...

Aragón debería impulsar un pacto político de envergadura que siente las bases de un futuro preparado para la baja natalidad y de una planificación que actualice las prioridades diseñadas hace una década que hoy ya han cambiado

Manifestación en defensa de la educación pública realizada en Zaragoza este año.

Manifestación en defensa de la educación pública realizada en Zaragoza este año. / JOSEMA MOLINA

La educación pública en Aragón se adentra en tiempos convulsos. El malestar crece entre los profesionales de los centros públicos, que no hay que olvidar nunca que están entre los peor pagados y en condiciones más precarias del país. Las familias empiezan a sentir cómo algunas de las medidas que se adoptan desde el Gobierno de Aragón van en dirección contraria a sus intereses, y no es una cuestión de ideología. La baja natalidad está causando estragos en una planificación de infraestructuras muy necesarias en el pasado que quizá mañana no hagan falta por este viraje demográfico. Y los debates en la esfera política solo giran en torno a una concertación que lejos de replantearse si debería seguir igual en Primaria o Secundaria se expande hacia el Bachillerato solo porque se prometió hacerlo así en campaña electoral sin más argumentos que decirle a los votantes que es un síntoma de libertad esto de elegir centro y que cuanta más oferta mejor.

Y por si fuera poco se introduce un debate inesperado de muy compleja resolución como es el suscitado tras el fallecimiento de un alumno en un viaje extraescolar que va a llevar a dos profesores a sentarse en el banquillo de los acusados. Sin juzgar en absoluto el dolor que siente esa familia, que será inmenso, y la impotencia ante una fatalidad como la que les ha tocado padecer, el hecho de que ese acompañamiento que los docentes realizan de forma gratuita pueda pasarles semejante factura va a llevar a los centros y a los profesores a replantearse si deben seguir prestando ese servicio. Parece lógico que lo hagan y el efecto dominó está al caer. Ya se verá si llega a todas las actividades que se realizan fuera de las aulas para minimizar riesgos. Pero es una gota más en un vaso de la educación pública que ya estaba lleno y que esta semana comenzaba a rebosar con la convocatoria de dos días de huelga para el mes de mayo. La marea verde está de vuelta.

Un pacto por la educación pública es más que necesario. Ya sé que esto es como predicar en el desierto, pero si los partidos no se dan cuenta de que hay que sentar las bases de un mínimo común denominador sobre el que construir la educación del futuro, cada día que pase es una oportunidad perdida. La concertación, no es creer o no en ella, es que ya hay más plazas públicas que niños en los centros de Aragón, incluso en Zaragoza, el caballo de batalla de unos centros privados que saben que en el medio rural, donde quizá su aportación sería más necesaria, no hay negocio. E irá a más porque la tendencia de la natalidad es descendente. Los centros con baja demanda necesitan un empuje mayor, la educación gratuita de 0 a 3 años se logra con más plazas públicas y personal bien remunerado... ¿Por qué no sacar la educación del barro político actual?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents