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Opinión

Ricardo Barceló

Ricardo Barceló

Director de "El Periódico de Aragón"

Sobrevivir al relato de Vox: la nueva política en Aragón

Las turbulencias parecen estar garantizadas en el seno de un Ejecutivo que apunta a tener dos almas que no comparten los mismos objetivos ni la misma visión de Aragón

Apretón de manos de Azcón y Nolasco, tras firmar el pacto de gobierno.

Apretón de manos de Azcón y Nolasco, tras firmar el pacto de gobierno. / Jaime Galindo

Aragón ya tiene un pacto de Gobierno entre el PP y Vox. Era el anuncio más esperado desde que se conocieron los resultados de las elecciones autonómicas del pasado 8 de febrero. Sin embargo, el cuándo ha perdido el protagonismo durante los últimos días y toda la atención se centra ahora en cómo se plasmará el acuerdo en el día a día de los aragoneses. Han tenido que pasar 73 días para que el matrimonio de conveniencia diera el ‘sí quiero’, algo que queda reflejado en 13 puntos que marcarán la próxima legislatura. No obstante, ahora lo relevante es conocer si el relato de la ultraderecha, ese que habla de «prioridad nacional», que criminaliza a los inmigrantes y deteriora la convivencia, va a encontrar cobijo o no en un PP de Aragón que ya ha demostrado en la anterior legislatura que pone por delante el sentido común a las exigencias ideológicas. El error, en este caso, ha sido que Feijóo ha comprado un relato que solo ha dado votos a Vox, que ha enfurecido hasta a los obispos y que no responde a la realidad de un país abierto ni a las expectativas de una comunidad en plena efervescencia.

El futuro presidente de Aragón, Jorge Azcón, observa a Alejandro Nolasco (Vox), que responde a los medios de comunicación.

El futuro presidente de Aragón, Jorge Azcón, observa a Alejandro Nolasco (Vox), que responde a los medios de comunicación. / JAIME GALINDO

Una parte de la letra pequeña que encierra el documento firmado por los populares y la ultraderecha comenzará a detallarse esta semana durante la sesión de investidura de Jorge Azcón, pero también a lo largo de los días sucesivos, en los que el líder popular tomará posesión y dará a conocer los nombres de quienes han de guiar al nuevo Ejecutivo hasta 2030. Eso sí, con unas elecciones municipales y generales a la vuelta de la esquina. Será a partir de ahora cuando PP y Vox tendrán que ser claros con la ciudadanía y explicarle las veces que haga falta qué significa y qué efectos tiene la «prioridad nacional», en qué se sustancia la desregulación, cuáles serán las consecuencias de los recortes ideológicos que Vox ha introducido en el pacto de Gobierno, cómo se articularán y se repartirán los recursos entre las entidades del tercer sector –aquellas que atiende a los más desfavorecidos– y de qué forma se puede compatibilizar el desarrollo de las energías renovables –fuente de desarrollo de la comunidad, de competitividad para las empresas y de atracción de inversiones– con una visión irreal y miope y trasnochada del medio ambiente. También habrá que responder cómo se pretende llevar a cabo la rebaja fiscal que plantean PP y Vox en un contexto de incertidumbre global que atenaza a los mercados y las empresas, y en un año en el que expiran los fondos europeos. Por último, y más importante, cabría preguntarse qué ocurrirá cuando Vox quiera esquivar, no solo la ley sino también el sentido común. Azcón fue tajante en su comparecencia en la que anunció el pacto: «ningún acuerdo y ningún expediente se aprobará sin tener un informe de los servicios jurídicos del Gobierno de Aragón». Así debería de ser, pero eso, inevitablemente, provocará más ruido y menos foco en lo realmente importante.

El desafío más importante que tiene por delante el PP de Aragón es no romper nada de lo que hizo en la primera legislatura y mantenerlo a salvo de Vox

Las turbulencias, por tanto, parecen garantizadas en un Ejecutivo que apunta a tener dos almas porque no comparten los mismos objetivos, ni la misma visión de Aragón. Y ese es el principal problema de toda convivencia, no saber cuál es el proyecto común para una tierra que no está para perder tiempo en discusiones estériles y caprichos ideológicos.

Azcón y el PP de Aragón se enfrenta a numerosos retos, tanto en el fondo como en las formas. Durante los dos años que duró la primera legislatura, los populares lograron impulsar la construcción de viviendas, el problema más grave al que se enfrenta la comunidad. Además, ha consolidado el territorio como destino de inversiones milmillonarias en sectores estratégicos, al tiempo que ha mantenido la paz social y ha cultivado un ecosistema favorable para que Aragón pueda marcarse desafíos más ambiciosos. Ahora, en cambio, lo importante es no romper nada, conservar lo que se ha hecho y mantenerlo a salvo de Vox.

En definitiva, la misión más complicada que tiene el PP de Azcón es mantenerse fiel a lo que ha sido, no traicionarse y tratar de sobrevivir al relato de Vox.

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